Arte para celebrar la libertad

La obra 'Five Seated Figures', obra de Juan Muñoz, instalada en el vestíbulo del Congreso. :: Javier Lizón / Efe/
La obra 'Five Seated Figures', obra de Juan Muñoz, instalada en el vestíbulo del Congreso. :: Javier Lizón / Efe

El Congreso y el Senado acogen obras de destacados artistas españoles en el cuarenta cumpleaños de la Constitución

MIGUEL LORENCI MADRID.

El arte es diálogo, debate, crítica, disenso y consenso. Lo mismo que la política. De ahí que resulte más que natural la alianza entre arte y política que el Reina Sofía, «el museo de la democracia», ha hecho posible en el Congreso y el Senado, donde reside la soberanía popular, la esencia de la democracia y la libertad. Ambas cámaras acogen 45 obras de 42 destacados artistas cedidas por el museo que se despliegan por sus espacios más nobles. Piezas de creadores españoles contemporáneos que se enseñorean de la casa del pueblo para celebrar los 40 años de la Constitución.

La idea partió de la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Se la propuso al director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, quien recogió el guante y la hizo posible con esta muestra doble en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) y que se complementa con 'Poéticas de la democracia', que se presentará el próximo lunes en el Reina. Han cuajado una exposición celebratoria de la libertad y la convivencia, que reparte obras de artistas activos durante el último medio siglo por los pasillos, salas, sótanos y demás dependencias de ambas cámaras.

Joao Fernandes, subdirector del Reina Sofía, es el comisario de 'El poder del arte', que estará en cartel hasta el 2 de marzo. Se puede visitar de forma gratuita con cita previa y en recorridos guiados para grupos de treinta personas. Hay que apuntarse en las webs de la Cámara baja (www.congreso.es) o de la Cámara alta (www.senado.es.).

Las piezas cedidas por el Reina Sofía, «el museo de la democracia», recalan en los espacios más nobles

Todos los artistas de la muestra, absolutamente paritaria, son españoles. La obra más antiguas es de 1972 y la más moderna, de 2018. Están todos los géneros, estilos, tendencia propuestas y soportes: de la fotografía a la pintura, pasando por la escultura, el vídeo o la instalación. Piezas que firman creadores que maduraron en democracia como Juan Muñoz, Colita, Cristina Iglesias, Ignasi Aballí, Esther Ferrer, Antoni Muntadas, Juan Genovés, Elena Asins, Concha Jérez, Luis Gordillo, Alberto García Álix, Francisco Leiro, José María Sicilia, Dora García y un largo etcétera. A través de sus variados trabajos, todos coinciden en su reflexión o su aproximación a algunos temas tan fundamentales como el poder, la libertad, la democracia, la identidad, los lugares para la memoria, la historia, la antropología, la filosofía o el recuerdo de los símbolos.

Otras lecturas

«Desde Marcel Duchamp, hay otras lecturas y visiones de los espacios y las obras que al salir del museo cambian», destaca Borja-Villell, artífice decisivo del enriquecedor diálogo artístico y político entre dos instituciones que por primera vez se abren a una iniciativa de este estilo. «El Reina Sofía es el museo de la democracia y es inédito que 45 artistas estén en la sede de la soberanía nacional, en la casa del pueblo, con obras en las que se habla de diálogo y de libertad, que es de lo que se habla aquí, en el hemiciclo», se felicitaba por su parte Pastor, más que satisfecha por abrir las puertas de las Cortes al arte. «Es un momento importante para compartir lo mejor de cuarenta años de creación en la sede de la soberanía nacional y que lo aprecien los ciudadanos en el cumpleaños de la Constitución», dijo.

La muestra ha permitido rescatar un espacio casi olvidado del Congreso, unos sótanos abovedados dedicados a almacenaje justo debajo del hemiciclo donde ahora lucen muchas de las obras de los artistas que se hicieron grandes con la democracia. Las fotos de Colita, por ejemplo, o una instalación de Daniel García Andújar con la montaña de papeles del FBI, secreta en su día, sobre Pablo Picasso «a quien se investigaba como un peligroso comunista mientras en el MoMA lo consagraba como uno de los grandes artistas del siglo XX», apunta Borja-Villel.

La presidenta del Congreso quiere que este nuevo espacio se dedique en el futuro a exposiciones temporales «y a salvaguardar la memoria parlamentaria». Que los visitantes puedan oír las voces de los grandes diputados que brillaron en la casa de la democracia. «Crear un área de interpretación donde, de forma audiovisual, se explique quiénes han sido nuestros políticos, que la gente pueda escuchar sus discursos y la historia de España», propuso.

«Democracia es estar juntos y pensar distinto. Eso es lo que pasa en las Cortes y en el arte de las últimas cuatro décadas», aseguró Fernandes, portugués, comisario de una exposición de profunda raíz española y responsable de la selección.

 

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