Árboles que 'suenan' en Ezcaray

Algunos de los árboles conceptualizados por Jess y Alejandro Putze, cada uno de los cuales representa un grupo del festival.  :: albo/
Algunos de los árboles conceptualizados por Jess y Alejandro Putze, cada uno de los cuales representa un grupo del festival. :: albo

Cada uno de los ocho árboles plantados incluye una obra artística sobre cada uno de los grupos que han actuado en el festival Los promotores de Ezcaray Fest alumbran 'El bosque suena', un espacio que aúna arte visual y reforestación

J.ALBO EZCARAY.

'El bosque suena' es la última iniciativa surgida a la sombra, nunca mejor dicho, de Ezcaray Fest. Sus promotores, la empresa riojana de calzado El Naturalista, el Ayuntamiento de la villa y Ezcaray Fest lo definen como «un proyecto medioambiental con banda sonora incluida». También se refieren a él como un espacio de reforestación, ubicado junto a la 'vía verde', donde cada árbol plantado incluye en su tronco una obra artística alegórica a los grupos de música que han actuado en el festival. Es decir, ocho ejemplares, de momento, a los que próximamente se sumarán otros ocho más, correspondientes a los participantes en la segunda edición prevista del 20 al 22 de julio. Sus autores, Jess y Alejandro Putze, trabajarán en directo con ellos durante evento, junto al escenario principal 'El Naturalista'.

«Ezcaray respira naturaleza por los cuatro costados y estamos seguros que 'El Bosque Suena' se va a convertir en un nuevo lugar emblemático para todos sus visitantes y habitantes», indican los promotores de Ezcaray Fest, Virginia Bezares y Sergio Moreno, para quienes la iniciativa añade «un atractivo más para una experiencia turística completa en el festival».

Guillermo Marín, director de marketing de El Naturalista, afirmó que con la idea se pretende, «además de plantar árboles que cubran el impacto del evento, tratar de lanzar un mensaje de arte en ellos y que quede un pequeño legado del fin de semana y de lo vivido en las ediciones del Ezcaray Fest». Por su parte, el alcalde, Diego Bengoa, se muestra encantado del emplazamiento elegido. «Es perfecto, ya que lo que antes era un vertedero se ha reconvertido en un lugar que invita al descanso y al esparcimiento, y que se encuentra a los pies de la ermita de Nuestra Señora de Allende, que es un lugar muy significativo para los vecinos de Ezcaray, y justo donde comienza la vía verde del Oja que conectaba Haro con Ezcaray a través del ferrocarril de vía estrecha». Ahora es un bosque de colores que crecerá cada año.

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