APRENDICES DE HÉROES

APRENDICES  DE HÉROES

Para alguien que no ha crecido bajo la influencia del blasón de Hogwarts y lleva años siguiendo a las legiones potterianas con el rabillo del ojo, no está resultando fácil asumir que las inmensas posibilidades que se le adivinan a la nueva pentalogía de J.K. Rowling hayan vuelto a quedar en manos de David Yates, el director que tomó el relevo de Mike Newell en 'La orden del Fénix' y se encargará de adaptar todos los capítulos de esta nueva saga hasta 2024, salvo sorpresa mayúscula o desistimiento personal.

Con el fichaje de Yates, Warner compró la fiabilidad de un realizador solvente formado en la dramaturgia de los seriales británicos para encajarlo dentro de una estrategia conservadora a muy largo plazo, sacrificando así la tentación de entregarle las llaves del reino a algún cineasta con voz y personalidad propias. El primer paso de Yates fue amalgamar todo el universo de Rowling bajo un filtro estético uniformizante que bien podría ser el reclamo de la derecha populista sobre la que advierte el texto de la escritora británica. Haciendo a un lado al empalagoso Eddie Redmayne, Yates hace sitio a la presentación del mentor de Newt Scamander para algarabía de los viejos pupilos de Albus Dumbledore.

La expectación estaba justificada, y significa el regreso de Jude Law al centro de una producción de altos vuelos que celebra su brillante interpretación justo cuando toda la serie corría el peligro de caer bajo el embrujo de Johnny Depp, excepcional en su papel de Grindelwald: un fascista con lengua viperina, poderes mágicos y nostalgia por Oswald Mosley que sublima el discurso de casi cualquier líder de la Europa ultranacionalista. El subtexto de 'Animales fantásticos' es político, pero no queda reflejado del todo en una puesta en escena contradictoria que apuesta por la funcionalidad del cine folletinesco con acabados de lujo.