Álvaro de Luna, el último bandolero

El actor madrileño, un secundario de oro, deja una filmografía de doscientos títulos entre películas y series El inolvidable y popular Algarrobo de 'Curro Jiménez' fallece a los 83 años a causa de un cáncer de hígado

OSKAR BELATEGUI

Primero se fue Curro Jiménez, después El Estudiante y ahora El Algarrobo. Álvaro de Luna falleció ayer, a los 83 años y en su Madrid natal, a consecuencia de un cáncer de hígado que arrastraba desde hacía tiempo. El último bandolero forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de españoles gracias a su papel en una serie mítica que se estrenó en 1976 y tuvo a un país en vilo durante cuarenta capítulos, hasta 1978. Aquel personaje del buen bruto a lomos de un jamelgo por la Serranía de Ronda nunca se despegó de un intérprete asiduo a las tertulias del café Gijón, que deja una filmografía cercana a los doscientos títulos entre películas y series de televisión.

De Luna fue en su juventud un deportista nato, que alternó la carrera de Medicina con el lanzamiento de jabalina, la lucha grecorromana y la esgrima. Esa fortaleza física y el amor por el cine le llevaron a probar suerte como especialista en películas de acción y spaguetti westerns por toda Europa. Hay que fijarse bien para descubrirle peleando o montando a caballo en títulos como 'El coloso de Rodas', 'La máscara de Scaramouche' y 'Por un puñado de dólares'.

Con el sueldo que recibió por participar en 'Orgullo y pasión', junto a Cary Grant, Frank Sinatra y Sophia Loren, se pudo comprar su primera moto, una Ossa. Su primera película como actor de verdad se la debe a Antonio Isasi-Isasmendi: 'Estambul 65'. «Él me enseñó a amar el cine, porque hasta entonces mi trabajo era un poco circense. Como entré en la interpretación un poco tarde lo cogí con ganas», recordaba hace unos el actor, un secundario de oro, en una entrevista.

Todo cambió con el éxito de 'Curro Jiménez', por la que cobró 100.000 pesetas (600 euros) por capítulo. «Y cada capítulo eran ocho días de rodaje», precisaba De Luna de un serie en la que le dirigieron cineastas como Mario Camus, Pilar Miró, Romero Merchant y Rovira Beleta.

Sancho Gracia, al que había conocido en el Café Gijón defendiéndole en una trifulca, acababa de llegar de Uruguay, donde había vivido huyendo del franquismo. Gracia se rodeó de un grupo de intelectuales de izquierdas y exiliados republicanos, entre ellos el escritor Antonio 'Taco' Larreta, que fueron quienes dieron vida a 'Curro Jiménez', la aventura de un grupo de bandoleros en la España ocupada por las tropas napoleónicas. El actor quiso que su amigo diera vida al Algarrobo en contra del criterio de Televisión Española, que quería a Paco Algora.

Las otras series

Álvaro de Luna aceptó gustoso que el personaje le perseguiría durante toda su vida. «Hay sabios que dicen que la televisión quema mucho, pero que más quema no llegar al público», reflexionaba. Contaba que en los pueblos le regalaban queso, que era lo que más le gustaba del mundo. Durante un rodaje en Asturias, un padre le rogó que visitara a su hijo discapacitado porque solo conocía a dos personas: al Rey y al Algarrobo.

Después vendrían series como 'La barraca', 'Farmacia de guardia', 'Gran Reserva' y ' Águila roja'. Su única nominación al Goya fue gracias a 'El prado de las estrellas', de Mario Camus, en 2008. En su filmografía conviven películas no muy distinguidas -'Los días de Cabirio', 'El gran amor del conde Drácula', 'Las que tienen que servir'- con cine de autor como 'El puente', 'Dulces horas', 'La guerra de los locos', 'En septiembre' y 'Mi general'.

«Demócrata y tolerante»

«Fue un hombre maravilloso, generoso y comprometido», recordaba ayer Juan Diego Botto, que trabajó de niño a su lado en 'Teo el pelirrojo'. Álvaro de Luna era querido en la profesión y respetado por su talante humanista. El actor confesaba agradecido que su gran maestro había sido Fernando Fernán Gómez en las tertulias del Gijón, su escuela de vida donde se hizo «demócrata» y «tolerante».

Allí coincidió con Manuel Alexandre, Paco Rabal, Raúl del Pozo y su gran amigo Manuel Vicent, su vecino en Denia, donde tuvo su segunda casa. «Aquella mesa de tertulia junto a la puerta y Alfonso el cerillero: Alexandre, Coll, el Algarrobo... Otro querido fantasma se une a los muchos, demasiados ya, que vagan entre los antiguos espejos del Café Gijón», tuiteaba ayer Arturo Pérez-Reverte, otro habitual del centenario establecimiento.

Simpatizante del Partido Socialista, dio su apoyo en las elecciones generales a Rodríguez Zapatero y Rubalcaba y se manifestó en contra de la guerra de Irak. Tras ver cómo todos sus compañeros se iban yendo -Sancho Gracia, Pepe Sancho, Juan Luis Galiardo, Manuel Alexandre, Agustín González-, Álvaro de Luna reconocía que el pilar de su vida eran su mujer, Carmen Barajas, sus dos hijas y su nieta.

Al pie del cañón hasta el último momento, el pasado 19 de octubre estrenaba en los cines 'Miau', de Ignacio Estaregui, todavía en la cartelera, en la que encarna a un jubilado que decide atracar un banco para sentirse vivo.

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