«La acción individual contra el cambio climático no nos llevará muy lejos»

El profesor William Nordhaus, en Madrid, en un momento de la entrevista. :: r. c./
El profesor William Nordhaus, en Madrid, en un momento de la entrevista. :: r. c.

El científico propone un impuesto mundial al dióxido de carbono para luchar contra «las fuerzas de la destrucción y la oscuridad» William Nordhaus Economista

DOMÉNICO CHIAPPE MADRID.

Con gafas bifocales de las antiguas y peinado de raya al lado, el economista William Nordhaus, autor de un modelo para medir las emisiones contaminantes por regiones, combina las rayas y los cuadros en su vestir. Catedrático de la Universidad de Yale (EE UU) lleva en su diestra un maletín de lona azul. Habla calmado, sin apenas gestos, serio, incluso tímido, quizás demasiado para una persona que propone un impuesto mundial al carbono, mientras sostiene que es la única forma de combatir el cambio climático. Doctorado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts en los sesenta, Nordhaus ha visitado España para recibir el premio Fronteras del Conocimiento, otorgado por la Fundación BBVA. Fumador empedernido, le gusta pensar que con las emisiones de CO2 pasará lo mismo que con el hábito del tabaco, y que en unos años las personas estarán convencidas de lo dañino que resulta.

-Hace unos días, hablaba con un vendedor de coches y él me aseguraba que el cambio climático era falso y que la capa de ozono se estaba cerrando. Usted, que investiga sus efectos desde 1975, ¿cómo ha hecho para combatir estas creencias populares negacionistas?

-No es la primera vez que en este siglo se ignoran las teorías científicas. Siempre hay personas que han cuestionado o que han dudado de las ideas científicas, como en los casos del tabaco o de otros tipos de contaminación. El único modo de actuar es refutando lo que dicen, demostrándoles, en base a las pruebas y la ciencia, que sus planteamientos son incorrectos. En el caso del calentamiento global hay datos con los que luchar.

-¿De dónde sale esa cifra tan precisa de 35 euros que debería pagar cada tonelada de carbono?

-Quiero aclarar que esto es una ciencia en evolución. Cuando empecé a trabajar con esto hace unos años se conocía muy poco, así que he tardado mucho tiempo en desarrollar distintos modelos, a medida que los investigadores de ciencias naturales han desarrollado un mayor conocimiento. Este modelo, que no es el único pero sí uno de los primeros, analiza lo que sucede económicamente en el planeta si introducimos más carbono, nos permite estimar el daño producido. Según los distintos supuestos, podemos llegar a cifras distintas. Quizás 30 o 35 euros por tonelada.

-¿Cuánto costaría la inacción, dejar las cosas como están?

-Tendría un coste inmenso. Pero lo más importante es cómo dañamos la tierra de diferentes formas. Un ejemplo sería el ascenso del nivel del mar y el efecto en las comunidades costeras. Es uno de los impactos menos inciertos del cambio climático sobre la tierra.

-¿A usted le ha afectado el cambio climático de alguna manera?

-¿Personalmente? No creo que hayamos visto mucho todavía. Solamente estamos al principio. Quizás la temperatura de la Tierra ha cambiado medio grado celsius, pero la relación del cambio climático con el calentamiento es acumulativo. Que aumente un grado es poco. Mientras que de uno a dos grados es mucho. Y de dos a tres, muchísimo. Hasta ahora los daños han sido relativamente modestos comparados con los que vamos a ver.

-¿Usted hace algo en su casa para luchar contra el cambio climático? ¿Es efectiva la acción individual?

-Sí, por supuesto. Todos podemos ahorrar energía, en el modo en que usamos la calefacción o la refrigeración en las casas, o el tamaño de los coches que compramos. Pero eso no nos va a llevar muy lejos. Necesitamos una acción colectiva por parte de los gobiernos que dé los pasos correctos hacia la protección del planeta. El impuesto al carbono es la única vía para ralentizar el cambio climático.

-Su libro se titula 'El casino del clima', pero hay un dicho que dice que la casa siempre gana.

-La 'casa' son las fuerzas de la destrucción y la oscuridad. Nosotros tenemos que resistir frente a los que dicen que el cambio climático no nos afecta, como el fumador que dice que el daño del cigarrillo aún está lejos, que lo deja el año que viene.

-¿Nos exponemos a consecuencias realmente catastróficas o son controlables con la tecnología?

-No creo que sea el final de la humanidad ni de las sociedades avanzadas, pero creo que causará grandes dificultades, especialmente para las partes costeras y los trópicos.

-¿En cuánto tiempo cree que sería posible implementar el impuesto al carbono?

-Si tenemos la voluntad política, en diez años. El problema es que incluso cuando se tiene, hacer que la economía se adhiera a él tardará todavía mucho tiempo. Se puede comparar al giro de un supertanque acorazado, lento, sin brusquedad. Hay que girar gradualmente.

 

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