A LA CONTRA

JUAN CRUZ GASTÓN - CRÍTICO TAURINO

Siempre he defendido al toro de lidia, es más, digo y escribo que él es el principal componente de la corrida llamada de toros, como es la fiesta de los toros. Sin toro no puede haber emoción ni arte ni importancia. Los toreros son, para la mayoría de los llamados aficionados, el principal elemento de la fiesta. Allá cada cual con su cada cuala. Sé que voy a la contra de la opinión general y no serán muchos los que estén totalmente de acuerdo con este escrito, pero soy como soy y con tantos años que he gastado no voy a cambiar.

La feria matea 2018 cuenta con cuatro corridas de a pie y una de rejones. Discutida feria, discutidos los carteles, su composición; para unos sobran varios coletudos y para otros faltan otros tantos. Siempre ha sido así. Una feria redonda no creo que haya conseguido dar la empresa Chopera en Logroño, aunque siempre ha habido clases. Ésta de la 'salida de la crisis' no es la mejor feria montada por los hermanos Pablo y Óscar, pero tampoco la peor. En cuanto a las ganaderías, pues fíjense, sólo saco una, la que abre la feria, la del histórico hierro de Victorino Martín Andrés, triunfadora de la pasada edición matea. En contra y a la contra está la segunda de abono, la de Zalduendo con el fracaso que tuvo el año pasado en Logroño. Igual cambia la suerte este año y embisten los 'jandillas' que tuvieron fama cuando estaban en manos de los Domecq. Los 'juanpedros' se corren el tercer día de feria. Corrida con etiqueta de oro, uno de los mejores carteles que puedan montarse con las figuras: Ponce, Manzanares y el fenómeno de la torería, el peruano Andrés Roca Rey. Con lo que llevamos visto esta temporada la respuesta de este hierro está más lleno de sombra que de luces: curiosamente en esta ganadería sigue estando esa semilla de bravura que a pocas le quedan pero es cierto lo que dicen de los toros y otros animales domésticos, que terminan pareciéndose a sus amos. Ya veremos. Ojalá salga una corrida de las llamadas de bandera.

Lo del mano a mano entre 'El Juli' y Diego Urdiales ha ganado mucho después del triunfo grande de este último en la feria de Bilbao. Cayó bien la corrida pero en estos momentos -por cierto, que el martes se abren las taquillas para los abonados- el cartel ha escalado en la opinión unos cuantos enteros. Igual me da que me da igual, oiga. Ya sabemos que los toros no van a ser ni de Victorino ni de Adolfo ni mucho menos de Miura, pero lo que hace falta es que no se caigan y que metan la cabeza en los engaños con cierta fiereza para que ambos dos, Julián y Diego, puedan salir a hombros. Para muchos aficionados la que cierra la feria, la de rejones, es la más debatida en negativo por el aficionado y curiosamente suele ser la que más público lleva al coso de La Ribera. La evolución de Guillermo sigue avanzando y llegará muy pronto a figura del toreo a caballo.

Como voy a la contra me apunto a la corrida que abre la feria. La única, a priori, para el llamado torista, palabra que molesta a muchos aficionados próximos a los taurinos. Qué le vamos a hacer. Somos como somos. Entramos en la discusión sobre el cartel que sobra éste y falta aquel. De Juan Bautista y de Manuel Escribano no se puede hablar nada malo; Sobre 'Joselito Adame' tengo mis dudas pero, amigos, que son victorinos... Padilla tiene que estar de despedida, algo que se ha ganado con creces. Logroño ha sido plaza de varios éxitos grandes de este torero que se ha dejado en los ruedos una parte sustancial de su vida. Ginés Marín no está como en la anterior temporada, ni de lejos. Ferrera, hay amigos, les digo como viejo aficionado que me alegro mucho de que figure en nuestra feria. No le pierdan de vista porque junto a Ponce, un sabio del toreo, y Talavante, que por cierto no figura, incomprensiblemente, en los carteles (fallo imperdonable de la empresa, bajo mi punto de vista), enseña mucho para el que quiera aprender del tema. Recemos para que le toque uno de sus dos toros con embestida. Ferrera el lento, antes le llamaban 'ferrari', es uno de los que se puede ir a ver porque difícilmente defrauda.

P.G.M. escribía las declaraciones de Óscar Chopera sobre la feria, donde decía que había varios carteles muy importantes. De la primera corrida me quedo con los toros; de la segunda, con el adiós de Padilla y con Ferrera, y de la tercera, con el primer espada, compendio de sabiduría y con el nuevo fenómeno: Roca Rey. De la cuarta, con los dos toreros, y de la que cierra la feria, con la ilusión de ver al hijo del mejor torero a caballo que ha dado la historia. En fin, que cada uno se quede con lo que más le guste, pero bajo mi punto de vista la feria 2018 no es tan mala como dicen los puristas ni tan buena como dice la empresa. Tablas y no rasas, que puede dar que hablar.

El toro como principal protagonista, esto es ir a la contra, pero no soy un rebelde con causa o sin causa, soy un aficionado que siempre ha tratado de juzgar a los toreros en función del toro que tenían delante. Unas veces lo habré conseguido y las más, posiblemente no. También soy defensor del público aficionado y del espectador que saca su boleto para ver un espectáculo sin igual, único. Al aficionado se le defiende defendiendo al toro de lidia y su integridad y bravura; al espectador, la gran mayoría de los que van a las plazas, intento convencerle, si es que me lee, con el argumento del toro limpio de tretas y de manipulaciones sobre su integridad física.

En la pasada feria de San Isidro me fui a Madrid a ver toros. No me apunté a las corridas que anunciaban a la figuras o los figurones. Fui la última semana, con los toros como protagonistas en la mayoría de los festejos. No me penó porque vi cosas que en el resto de la feria (la seguí por la tele) no había visto. Sé que esto es contra corriente ya que la gran mayoría de aficionados suele apuntarse, si cuadra, a los festejos que mandan en el escalafón. Esto es así, pero cuando voy con mi dinero voy a lo que me gusta, a ver toros, que no siempre los ves. Amén.

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