La ONU premia a la presidenta de El Colletero por su labor para recuperar tierras en el Iregua

Florencia Escudero fotografiada en Nalda con una caja de cerezas de las huertas del Iregua. :: sonia tercero/
Florencia Escudero fotografiada en Nalda con una caja de cerezas de las huertas del Iregua. :: sonia tercero

La naldense Florencia Escudero ha cosechado una mención especial en la Convención contra la Desertificación, celebrada en Burkina Faso

P. HIDALGO NALDA.

La presidenta de El Colletero, la riojana Florencia Escudero Fonseca (Nalda, 1940), ha sido premiada por la Convención de las Naciones Unidas (ONU) para Combatir la Desertificación por su apoyo a la restauración de tierras abandonadas en el valle del Iregua. Escudero ha recibido una mención especial de este organismo internacional por su «inspirador liderazgo» y su constante apoyo a la labor de quienes luchan por evitar el éxodo rural y la consiguiente pérdida de productividad y de riqueza. «Ha sabido movilizar a gente de todas las edades para lograr su propósito con recursos limitados», apostilla.

Los premios de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación reconocen a personas, grupos, organizaciones y empresas que realizan una labor destacada en la conservación y protección de los recursos de la Tierra para alcanzar metas de desarrollo sostenible. Burkina Faso acogió el pasado día 15 los actos de este año. En dicho evento, además de Florencia Escudero, recibieron premios la Watershed Organization Trust de India y el organismo de Naciones Unidas para la protección de Medio Ambiente en Sudán del Sur por su contribución a transformar las vidas de comunidades que viven en tierras degradadas.

La riojana se mostraba ayer sorprendida e ilusionada por la mención de las Naciones Unidas. «¡Cómo ibas a pensar que podían distinguir a una asociación de un pueblo como Nalda!», afirmó, ya que a través de su persona se reconoce también la labor del colectivo El Colletero.

El organismo internacional ha valorado el impulso que Escudero ha imprimido para que acogieran de nuevo cultivos o árboles huertas y fincas que habían quedado abandonadas tras el éxodo rural en Nalda. «Hubo un tiempo en que lo pasamos muy mal porque nadie quería trabajar el campo y se marchaban a las fábricas. Me dolía en el alma que dejaran el pueblo», aseguró.

La localidad ha estabilizado ahora su población y en los terrenos que muchas de esas personas que abandonaron el campo cedieron a El Colletero, este colectivo ha vuelto a sembrarlos con un sistema de agricultura ecológica, basada en los cultivos locales y con una comercialización de proximidad. La ONU justificó a su vez la distinción a Escudero por «su compromiso para crear oportunidades de trabajo para colectivos vulnerables» como inmigrantes o gente sin recursos.

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