Cierta 'claridad' en el lenguaje empieza a llegar, pero con fines comerciales

El oscuro lenguaje de cartas y documentos a los que se enfrenta el ciudadano en su vida cotidiana explican el tema de este seminario

EFE LOGROÑO.

El director de la Fundación Fundéu, Joaquín Müller-Thyssen, argumentaba ayer la elección del «lenguaje claro» como tema central del próximo Seminario de Lengua y Periodismo. «Con demasiada frecuencia -comentó-, los ciudadanos se enfrentan a cartas, formularios, facturas, instrucciones, sentencias y todo tipo de documentos repletos de información que les resulta imposible entender».

Y dado que éste es un tema del que se habla con frecuencia y preocupación, «nos parecía importante abordarlo, aunque no sea estrictamente nuevo porque ya existía hasta ahora un lenguaje oscuro, por decirlo así, de las administraciones y de las empresas».

Según Müller-Thyssen, «a ese lenguaje oscuro la crisis no le ha hecho ningún bien, porque cuestiones como las preferentes o los desfalcos han hecho que la gente desconfíe de ese lenguaje que no era claro. Había entidades que lo usaban y luego el ciudadano se sentía estafado por eso».

Entiende este periodista que las administraciones y las grandes empresas ya se han percatado de una necesaria claridad en el lenguaje para que los usuarios recuperen la confianza en ellos, pero esa claridad no se produce «por un fin altruista sino comercial, para «fidelizar a sus clientes».

En el ámbito periodístico

El lenguaje claro también es «importante» en el periodismo, en especial en informaciones sobre temas económicos o sanitarios por ejemplo, y «quizás requieren un esfuerzo de claridad», señaló el director de la Fundéu.

«El debate es si con un lenguaje más claro el periodista cree que pierde calidad su producto». En su opinión ocurre todo lo contrario, que «en la simplificación está la claridad».