Sergio Navarro gana el Adonáis, premio decano y gran semillero de la poesía hispana

MIGUEL LORENCI MADRID.

Sergio Navarro se alzó ayer con el premio Adonáis, el decano para la poesía en español, semillero de grandes poetas y eficaz termómetro de la calidad de nuestra lírica. Gracias a 'La lucha por el vuelo', Navarro (Marbella, 1992) entra en la nómina de este longevo y apreciado galardón sin dotación económica, creado en 1943 -un año antes que el Nadal-, que ampara desde 1946 la editorial Rialp y que se ha fallado 70 veces en 73 años.

La poesía de Navarro encierra «una contemplativa mirada hacia la naturaleza, sustentada en una fluida musicalidad», según el fallo del jurado que se anunció en la Biblioteca Nacional y que otorgó sendos accésits a Camino Román (León, 1981), por 'Accidente', y a Bibiana Collado (Burriana, 1985), con 'El recelo del agua'.

Graduado en Filología y Comunicación Audiovisual, Navarro publicó en 2015 'Telarañas', su primer poemario. Une su nombre a de poetas tan relevantes como José Hierro, Claudio Rodríguez, Félix Grande, José Ángel Valente, Francisco Brines, José Infante, Julia Castillo, Blanca Andreu, Eloy Sánchez Rosillo, Joaquín Pérez Azaústre, Diego Doncel o Luis García Montero.

Reservado a poetas menores de 35 años, el Adonáis se creó «para contrarrestar la creciente oficialidad de la poesía» en la gris España de posguerra por Juan Guerrero Ruiz, gran amigo de Juan Ramón Jiménez.