La joya del patrimonio genético

El toro de lidia tuvo su cuna en España, y desde aquí se extendió a Portugal, sur de Francia y numerosos países de América. :: arsenio ramírez/
El toro de lidia tuvo su cuna en España, y desde aquí se extendió a Portugal, sur de Francia y numerosos países de América. :: arsenio ramírez

El toro bravo consigue del Ministerio el sello de calidad 'Raza Autóctona de Lidia'

PABLO GARCÍA MANCHA LOGROÑO.

La Federación de Asociaciones de Raza Autóctona de Lidia, 'Fedelidia', ha conseguido la autorización del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) del uso del logotipo 'Raza Autóctona de Lidia'. Este hecho supone un paso fundamental en la defensa de los valores de la raza de lidia entre los que se encuentra la calidad de su carne. 'Fedelidia', entidad que aglutina a las cinco asociaciones de toros de lidia -Asociación de Ganaderías de Lidia, Agrupación Española de Reses Bravas, Asociación de Ganaderos de Reses de Lidia, Ganaderos de Lidia Unidos y la Unión de Criadores de Toros de Lidia- se ha reunido en Asamblea General para definir las líneas fundamentales del proyecto que tiene como objetivo resaltar y acercar la consumidor las virtudes de la carne de lidia, tal y como quedó demostrado en Madrid Fusión con la ponencia del cocinero Mario Sandoval, del restaurante Coque.

Mediante la autorización del uso del logotipo, el ministerio pone de manifiesto que esta raza, además de tener como destino la lidia, presenta muy buenas aptitudes para la producción cárnica, en la misma línea que otras razas autóctonas. Asimismo, recoge que esta raza forma parte de la biodiversidad ganadera. La denominación Raza Autóctona 100% Lidia servirá exclusivamente para la carne de la Raza bovina autóctona de Lidia, perteneciente a animales que se encuentren inscritos en Libro Genealógico de dicha raza, tanto lidiados como no lidiados. En ese sentido, la zona de producción de la Raza bovina autóctona de Lidia, cuya carne es apta para ser protegida por el nuevo label de calidad, está constituida por las explotaciones en donde se cría dicha raza en pureza, sea cual fuere su ubicación debiendo ser sometida a controles que garanticen al consumidor este hecho. Finalmente, 'Fedelidia' representa a las 1.003 explotaciones de toda España y 211.885 animales inscritos en el Libro Genealógico de la Raza Bovina de Lidia.

El toro de lidia constituye la mayor aportación española a la genética mundial y a la cría animal. Antes que innovadores ganaderos ingleses comenzaran a formar importantes razas vacunas y porcinas durante los siglos XVII y XVIII, incluso antes de que en 1791 se creara el Libro Genealógico del caballo de pura sangre inglesa, ya se seleccionaba en España el toro de lidia, pues los primeros ganaderos españoles ya controlaban y anotaban su genealogía, comportamiento y características en primitivos libros de ganaderías.

El toro bravo desciende del uro o toro salvaje de la Edad Media, que abundaba en toda Europa, con más que posibles contribuciones del vacuno que trajeron los celtas que habitó por el norte de España y de Portugal, y aportaciones del ganado que emigró a la Península Ibérica procedente de África en el período cuaternario, coincidiendo con las glaciaciones.

Raíces de la cultura hispánica

Como en la cultura Grecorromana, el toro está igualmente muy ligado a las raíces de la cultura hispana. Es el animal más emblemático, hasta el punto de simbolizar la fiesta popular, y su figura fecunda todas las artes, desde las pinturas rupestres pasando por los toscos verracos ibéricos, hasta las tendencias más modernas de la cultura española, representado en dibujos, grabados, pinturas, esculturas y por supuesto en nuestra literatura. El toro desempeña un papel fundamental en la economía de la península ibérica, pues modifica el paisaje por la necesidad de mantener grandes vacadas, y propicia la creación de las ferias de ganado que tanta importancia tuvieron para el desarrollo de pueblos y ciudades.

El toro de lidia tuvo su cuna, origen y solar en España, y desde aquí se extendió y exportó a Portugal, sur de Francia y numerosos países del Continente Americano principalmente durante el siglo XX.

Gracias a la concurrencia de intereses de una cultura popular con profunda raigambre taurina, a las prácticas ecuestres de los nobles y caballeros de la Edad Media, a la destreza para el juego con los toros del personal encargado de su manejo en las dehesas y en los mataderos, así como al inteligente arte de criar y seleccionar de los ganaderos, se creó este bello animal, una de las mayores joyas de la zootecnia mundial.