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Lingüistas y periodistas defienden los manuales de estilo en la era de Internet

Lingüistas y periodistas defienden los manuales de estilo en la era de Internet

El debate con el que ha finalizado la X décima edición del Seminario Internacional de Lengua y Periodismo han analizado y destacado el trabajo de los correctores como profesional imprescindible en los medios

EFE

Miércoles, 14 de octubre 2015, 17:19

Lingüistas y periodistas han coincidido este miércoles en que el hecho de que prácticamente cualquier persona pueda promover un medio de comunicación en internet hacen necesarios los manuales de estilo fiables y accesibles para ofrecer criterios de corrección lingüística e informativa.

Esta es una de las principales conclusiones del debate 'Manuales de estilo clásicos en la era de internet', celebrado este miércoles en la segunda jornada del X Seminario Internacional de Lengua y Periodismo 'Manuales de estilo en la era de la marca personal', organizado por la Fundación San Millán y la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia EFE y BBVA.

Lingüistas y periodistas, en este debate, han contrastado puntos de vista sobre si son necesarios o, incluso, viables, los manuales de estilo en un momento en el que los medios digitales son los protagonistas de la comunicación, por encima de los formatos tradicionales de papel, radio y televisión.

Y eso supone muchos condicionantes que no existían antes: principalmente el que los medios de comunicación se han multiplicado, pero también el que se exige inmediatez para todo, incluido el de fijar un estilo propio.

"Ahora hay que responder a una duda sobre el estilo del medio y sobre la corrección al momento, no se puede esperar tres años a que se publique el manual en papel", ha dicho la fundadora de la revista Yotokobu, Mar Abad.

Ha recordado que muchos periodistas "ahora trabajan solos en su casa", "hay bastantes que son un medio de comunicación en sí mismo" y "no tienen la capacidad de competir con los manuales de estilo de los grandes medios".

Pero además, ha incidido, hay otros factores que influyen en el periodismo en la red, como "la dependencia tremenda de facebook", que "obliga a que, en vez de informar, haya que intrigar al lector" y "hablarle como si estuviera en la barra del bar" para "posicionar la noticia que escribes en las redes sociales".

Otra cosa que debería recogerse en los manuales de estilo para internet es "cómo tratar el periodismo hecho por las marcas" porque, en la actualidad, "grandes multinacionales invierten mucho en facilitar artículos que parecen periodismo".

También ha introducido el debate el presidente de Wikimedia -la compañía que promueve la enciclopedia en red Wikipedia- en España, Santiago Navarro, quien ha detallado que existen en el mundo 291 wikipedias diferentes y 99 de ellas tienen un manual de estilo, entre ellas el de esta enciclopedia en español.

"Cualquier persona puede hacer aportaciones al manual, pero siempre nos basamos en lo que está bien, en lo que es correcto, porque si lo que se lee es importante, es importante que esté bien escrito", ha dicho, "y si estamos en un momento de cambio para los medios, hay que ayudar a que se haga bien", ha concluido.

La profesora de la Universidad del País Vasco María José Cantalapiedra ha explicado que el proyecto "libro de estilo.com", promovido en esa universidad, busca ser "un libro de estilo único y múltiple", que "está a disposición de quien quiera comunicar".

Además de cuestiones lingüísticas, aborda temas técnicos, como, por ejemplo, cómo incluir enlaces en un texto o aludir a las fuentes de información; y "ahora se va a incluir una parte sobre cómo tratar temas sensibles", en referencia a "los suicidios, la violencia contra la mujer o la libertad religiosa".

"Son cuestiones que debe resolver cada medio para tener su propia personalidad, pero ofrecemos una opción a quien no tiene posibilidades de crear un manual propio", ha detallado.

El director del Servicio en Español de la Agencia Associated Press, Alejandro Manrique, ha incidido en que, "precisamente porque el concepto de medio de comunicación ha cambiado, hacen falta manuales" para establecer "principios y estándares sobre cómo se hace el periodismo y cuándo se hace periodismo".

Ha coincidido en que esos manuales deben incluir criterios para "abordar temas controvertidos", como "qué es la privacidad, de qué no se debe escribir o qué es un plagio" y, "finalmente, la esencia del oficio periodístico debe tender a un manual de estilo que sea un consultorio ético urgente".

En esta línea, el periodista y creador del proyecto 'Prodigioso volcán', Mario Tascón, ha criticado que los manuales de estilo actuales "no recogen cosas de las que parece que los periodistas son los últimos en enterarse", como "la repercusión de la 'Ley Mordaza', el uso de datos privados o el derecho al olvido".

"Podemos hablar de zarandajas, pero hay que saber quiénes son los que mandan, para quién hacemos las cosas y que ellos son los que ponen el estilo", ha concluido.

El trabajo final, en sus manos

La profesión de corrector es necesaria en los medios de comunicación, a pesar de que cada vez desaparecen más de las redacciones y hay medios que abogan porque sean sustituidos por programas informáticos.

Esta es una de las ideas principales que se han defendido este miércoles en el debate 'Manuales y correctores', con el que ha finalizado esta décima edición del Seminario Internacional de Lengua y Periodismo

Los participantes en el debate han analizado el trabajo de los correctores y su labor para velar por la aplicación de los manuales de estilo periodístico.

La presidenta de la Unión de Correctores (UniCo), Beatriz Benítez, ha considerado que, a los medios de comunicación, "una falta de ortografía les provoca vergüenza, un titular mal redactado pone en solfa su credibilidad y hasta un pie de foto mal escrito da una mala imagen".

"Un corrector es la red del trapecista, que es el periodista", ha asegurado, y, por ello, ha lamentado su paulatina desaparición de los medios, "a pesar de que no somos, ni mucho menos, lo más caro de una redacción".

También ha recalcado que "los correctores no cambian los textos, solo ayudan a que el mensaje final sea mas inteligible".

Javier Bezos, coordinador del 'Manual del Español Urgente', el libro de estilo de la Agencia EFE, ha incidido en la importancia de que "haya alguien que alerte al periodista de que algo está mal, incluso si él no lo cree así".

Ha afirmado que "ya existen herramientas informáticas que hacen ese papel" y que, "incluso, avisan a quien escribe de si una palabra está mal empleada en un contexto".

"Eso ya está ahí, pero detrás tiene que haber alguien, los correctores humanos, vigilando", ha defendido y se ha mostrado partidario de que los medios de comunicación hagan, después de publicar, "un control de calidad" de corrección lingüística y de ajuste al manual de estilo.

Ha sido el director del Servicio en Español de la Agencia Associated Press, Alejandro Manrique, quien ha incidido en que, dada la situación económica de las empresas periodísticas, "no es posible tener los correctores que harían falta".

La tendencia es, ha asegurado, recurrir a programas informáticos de corrección automática, algo "sobre lo que habría que hacer un gran debate", dado que, "si la información es un servicio público, ¿está bien dejar en manos de robots el producto final?", ha cuestionado.

"Además, en las redacciones hay quien piensa que los correctores son personas que matan el estilo", pero "creo que no es así y hay que ayudar a que sea una profesión que se mantenga", ha concluido.

En este mismo sentido, el vicedecano de Docencia de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, Santiago Tejedor, ha explicado que ya hay una revista, Forbes, que hace artículos con máquinas, "algo que puede parecer interesante, pero, en realidad, los programas informáticos no saben contar historias ni saben contarlas bien".

Por eso, ha incidido en que, si el trabajo de corrección estilística en una redacción o, incluso, el de redactar noticias "se deja en manos de máquinas, se habrá perdido la batalla de una información de calidad", porque "las buenas historias las cuentan las personas".

El filólogo del departamento Practica Español de la Agencia EFE, Alberto Gómez Font, ha asegurado que "las herramientas no son un enemigo, ayudan, aunque, por mucho que se programen, no van a sustituir a la persona".

Además, ha advertido sobre la tendencia de que las grandes empresas cada vez contratan a más correctores en busca de que los textos que hacen públicos no contengan errores lingüísticos.

Algo a lo que también ha aludido la profesora de la Universidad del País Vasco María José Cantalapiedra, quien se ha referido a que esa tendencia "tiene que ver con el servicio público que es la información y con la democracia".

Porque "las grandes compañías pagan más a los correctores que los medios y también a los periodistas", frente a "contratos cada vez más precarios en las redacciones, donde solo hay tiempo para reproducir lo que llega de esas empresas".

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