Huellas en la arena

JONÁS SAINZ - CRÍTICA DE TEATRO

Soñar es como estar en la playa. Como dibujar en la arena, disfrutando igual que un niño sin preocuparse de que vengan las olas y lo borren todo, sin temor de que pase el tiempo y no quede nada, ni siquiera una huella de nuestro paso. Soñar así es recuperar el sinsentido de vivir, aunque sean sueños pasajeros. Despiertos, en cambio, olvidamos que no hemos venido aquí a llevarnos nada, solo a vivir el momento, a hacernos atravesar por ese relámpago hermoso y cruel que es la vida.

Entre los momentos más luminosos que se pueden vivir están los que procuran la ilusión y la caricia. También los sueños se alimentan de esas quimeras. Y 'Sueños de arena' es pura ilusión y caricia amable. Pura poesía modelada a base de eso, de sueños y de arena, dos elementos de naturaleza tan distinta como la fantasía y el barro, o como la luz y la mano del artista rizando sus rayos igual que cabellos al viento. Pero juntos forjan un instante de magia corto como el amor y largo como el olvido...

El artista es Borja González, criado en la arena de Arnedo y enamorado de un sueño, de una idea que ahora hace posible cada día con sus propias manos y con sus manos deshace antes de que se marchite ante un público que no es público, que es gente soñada por él para soñar a su lado. Artista plástico convertido en artista escénico con un espectáculo de arte en vivo original, quizás único, sencillamente hermoso y evocador, que nos deleita, pero sobre todo nos convoca a soñar con él sin importarnos qué vendrá mañana al despertar. Seguramente solo polvo en el viento.

'Sueños de arena', de la compañía catalano-riojana pero ya internacional Ytuquepintas, combina pintura rápida hecha con arena, música en directo, marionetas de gran formato, cuentacuentos sin palabras y un espíritu circense que inspira la historia narrada y su filosofía de arte ambulante y universal. El mecanismo del espectáculo es simple e ingenioso, como el trabajo de los buenos artesanos: solo con las manos y con arena sobre un cristal iluminado que un proyector hace visible a los espectadores, el ilustrador crea imágenes que anima con ágiles y precisos movimientos de sus dedos y convierte en una linda historia acompañada por los músicos, incluido un serrucho musical que es toda una . La dirección de Julio Ontana hace recordar aquel otro diamante nacido del barro y pulido en la antigua Escuela de Arte de Logroño, 'A mano', de la compañía El Patio, que ya ha dado la vuelta al mundo. Ese mismo camino aguarda a estos maravillosos 'Sueños de arena'. Un pintor siguiendo los pasos de los cómicos de la legua.

Borja sonríe al dibujar y esa sonrisa se traslada al cuento de un hombre que sueña o tal vez recuerda su infancia, su pasión por el circo, sus viajes y el amor... Todas esas cosas que surgen de la nada como las estrellas del firmamento para luego desaparecer. O quizás no.

También nosotros somos dibujos efímeros en la arena. No dejaremos una huella muy duradera ni nos llevaremos nada de aquí. Lo esencial es el fulgor del momento.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos