«Hay que denunciar ciertas cosas que están a la orden del día y no deberíamos permitir»

Raquel Villar Pajares posa con su nueva novela. :: jonathan herreros
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Raquel Villar Pajares posa con su nueva novela. :: jonathan herreros

La joven autora logroñesa presenta su nueva novela, 'La sonrisa de Lúa', hoy lunes a las 19.30 horas en el Ateneo Riojano

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

'La sonrisa de Lúa' (Ediciones Emilianenses, 2015), es la nueva novela de Raquel Villar Pajares (Logroño, 1987), licenciada en Matemáticas e ingeniera técnica informática por la Universidad de La Rioja. Profesora en Agustinas y la UNED, y jugadora y entrenadora de baloncesto, con su nuevo libro completa la trilogía iniciada en el 2012 con 'La libreta roja'. Hoy presenta la tercera entrega de esta en el Ateneo Riojano a las 19.30 horas.

-De nuevo aborda temas sensibles, como la violencia de género, ¿desde qué perspectiva?

-Mi primera novela era sobre Daniela, una chica que había sufrido violencia de género, y se va resolviendo hasta que decide denunciar. Ahí acaba la historia. Faltaría el desarrollo posterior, cómo acaba, el proceso judicial... Eso es lo que he querido plasmar en esta nueva novela, desde que la protagonista toma la decisión de denunciar, todo el transcurso de tiempo.

-Al ser una triología, ¿de qué modo se unen los distintos personajes?

-En 'El inventor de melodías' narro la historia de un chico, Samuel, que, en principio, nada tiene que ver con Daniela. Quiere ser inventor y en un viaje va conociendo a mucha gente y diversos casos de problemática juvenil: anorexia, cáncer... Ambos personajes se conocen y lo dejo abierto. En 'La sonrisa de Lúa' junto las dos historias y creo un desenlace para despedirme de los personajes, explicando la relación entre ellos.

-En 'La libreta roja' no se citaba, literalmente, lo sucedido. ¿Es más explícita en 'La sonrisa de Lúa'?

-No a la hora de narrar los hechos en sí, porque me parecería muy morboso y no me gustaría, no quiero meterme en eso. Pero, por fin, sí se habla claramente sobre lo ocurrido. Lo explico, aunque sin detalles.

-¿Es incómodo, aunque necesario, tratar este tipo de temas y problemas en literatura?

-Creo que es incómodo porque la sociedad no quiere acostumbrarse a hablar de ello, es más fácil taparse los ojos y hacer como que no pasa nada. Pero es mucho más frecuente de lo que creemos. A veces descubres historias detrás de los jóvenes, como que cuando pasan una mala racha escolar que muchas veces se debe a algún problema que tienen en casa, y, en ocasiones, piensas que hubiera sido mejor no saberlo. Por tanto, entiendo que sí, es incómodo, pero hay que hacerlo. Hay que denunciar ciertas cosas que, por desgracia, están a la orden del día y no deberíamos permitir.

-¿Cree que se conciencia más leyendo una historia de ficción como esta que viendo el telediario?

-Es más fácil sentarse y ver la televisión, pero creo que, cuando lo lees, es más entretenido y adquieres hábito de lectura, que también es bueno. Y, sobre todo, en Logroño, donde eres cercana, estás al alcance de la gente, leer este tipo de cosas creo que puede llegar más al corazón de las personas, puede resultar más sensible y llegar más profundo que las noticias de un telediario.

-Además, se ha ayudado de la Delegación del Gobierno en el empleo de términos judiciales, ¿no?

-Sí. Después de escribir, la obra pasa por correctores. Y en cuanto a ese vocabulario, como yo nunca he estado en un juicio, no tenía ni idea, así que quería que resultara más real.

-Es una novela protagonizada por adolescentes pero, ¿dirigida también a lectores jóvenes?

-No solo quiero que lean la novela los adultos. Trabajo con gente joven y quiero que les llegue, que esto sirva para no permitir ciertas cosas que ocurren en su entorno, que las denuncien si las sufren o ven. Es una novela apta para gente joven, pero no está restringida a un solo lector.

-También hay aventura en 'La sonrisa de Lúa', ¿eso suma atractivo?

-Busqué un hilo conductor sencillo, la historia de un robo y cómo encuentran al culpable. Quise que resultara más atractivo para el público, así surgió el robo de un cuadro que es valioso para Samuel.

 

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