«Me dicen que bailo con facilidad y eso es fruto de una buena técnica»

Marcelo Martínez acaba de regresar a Nueva York para continuar bailando. /
Marcelo Martínez acaba de regresar a Nueva York para continuar bailando.

El joven logroñés vive y trabaja desde hace dos años en Nueva York volcado en la danza clásica, una vocación que tuvo clara desde niño

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

Con seis años le dijo a sus padres que quería bailar. Nada en su entorno le vinculaba a la danza clásica, pero él lo tuvo claro desde el principio. «Fue algo natural», comenta Marcelo Martínez, quien a sus 22 años se encuentra actualmente formándose y bailando en Nueva York.

Sus primeros pasos de baile los dio en Logroño con José Ferreira y posteriormente, con Almudena Lobón en Pamplona. A la capital navarra viajaba con sus padres hasta dos y tres días por semana para recibir clases, y allí se quedó para cursar segundo de Bachillerato y volcarse posteriormente en la danza. «Almudena tiene muy buena técnica y ha formado a muy buenos bailarines», comenta su joven pupilo, quien desde el verano del 2012 vive en Nueva York y recibe clases en Manhattan Youth Ballet gracias a una beca. Una trayectoria que resume en su web, Las fechas estivales le han devuelto por unos días a Logroño.

En Nueva York compagina estudio y trabajo vinculados a la danza.

Necesito un lugar de formación que me permita residir en EEUU, pero también estoy trabajando con cuatro compañías en Austin Layne, donde estuvimos haciendo 'Drácula', 'El Cascanueces'... Ahora me estoy recuperando de una lesión de la que fui operado en junio, pero cuando regrese seguiré haciendo audiciones para trabajar. Allí no es complicado encontrar trabajo, pero sí encontrar algo fijo.

Llegar con veinte años a Nueva York no tuvo que ser fácil.

Allí tenía un tío-abuelo y eso me ayudó muchísimo. En cuanto al ballet, no me resultó difícil; los americanos son muy abiertos y me recibieron muy bien. Lo más complicado quizá sea acostumbrarte a una ciudad como Nueva York, y más viniendo de Logroño.

Además de formarse con Ferreira y Lobón, ha realizado cursos intensivos con Antonio Calero, Víctor Ullate, Aurora Pons... ¿Qué profesor le ha marcado más?

Almudena Lobón. Su técnica es buenísima, de hecho la técnica europea es mucho mejor que la americana. Muchos profesores me preguntan sobre mi formación porque se nota que mi técnica es más limpia. Con Almudena también estuve en la compañía Aldanza, donde tuve la primera experiencia profesional real. Con ella he bailado 'El lago de los cisnes', 'La Bayadera', 'Giselle'...

Precisamente 'El lago de los cisnes' es una de sus debilidades.

Me encanta, es mi ballet preferido por la música, la historia, la coreografía... 'Don Quijote' y 'Paquita', que son ballets con un toque español, también me gustan mucho. Pero en EEUU he conocido músicas nuevas que me han gustado muchísimo como 'Who cares' de Balanchine, con música de blues y jazz de los 60, aunque el estilo de Balanchine personalmente no me gusta demasiado.

Hablando de bailarines, ¿tiene algún referente?

El argentino Herman Cornejo. Para mí es buenísimo, su técnica, todo. Antes también me gustaba mucho Ángel Corella.

De llegar a primera figura le gustaría bailar en...

... American Ballet.

¿Cómo baila Marcelo?

Me caracterizan los giros y los saltos, tengo muy buenos pies y mi técnica es limpia. Me dicen a menudo que bailo con facilidad, que no se me ve esforzado, y creo que eso es fruto de una buena técnica.

¿Prefiere bailar solo o en pareja?

Prefiero solo, quizá porque desde que he estado con Almudena Lobón he tenido papeles de solista y no me gusta depender de otra persona. El me gusta cuando tengo una buena pareja; una chica que baile bien, con buena técnica y que pese poco.

¿Se ve como coreógrafo?

No, no tengo una cabeza muy artística para eso.

¿Y en alguna compañía española?

El único sitio donde me gustaría estar es en la Compañía Nacional, y tampoco. Ahora han cambiado de director y están en ese momento de transición entre Nacho Duato y José Carlos Martínez, un director muy clásico. Es mucho cambio.

¿Hasta dónde le gustaría llegar?

Últimamente estoy pensando mucho en ello porque el ballet me gusta mucho pero es poco agradecido; trabajas muchísimo y lo pagan fatal. En Nueva York la mayoría de los bailarines tienen dos trabajos. Estoy pensando cursar Derecho mientras continúo bailando.

En un Logroño y con lo joven que empezó, ¿se ha sentido alguna vez incómodo por ser el único chico bailarín?

Jamás. Nunca he tenido ningún problema con nadie; es más, a mis compañeros les resultaba curioso que bailara y me preguntaban por ello.

¿Ha merecido la pena tanto sacrificio?

Ahora que estoy allí, pienso ha merecido la pena todo.