La Rioja recicla

De residuo doméstico a convertirse en abono natural

El proceso de compostaje en los biorresiduos recogidos

LA RIOJA

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En la campaña que se viene desarrollando en los colegios de La Rioja, los técnicos ambientales explican a los más pequeños cómo los restos de una manzana acaban convirtiéndose en un rico abono natural. Pero para que eso suceda, ese residuo depositado en el contenedor marrón debe pasar por un proceso controlado.

Existen dos maneras de degradar la materia orgánica: el compostaje (proceso aeróbico que se desarrolla en presencia de oxígeno) y la digestión anaeróbica (que ocurre en ausencia de oxígeno). Y ambos se utilizan en el Ecoparque de La Rioja para transformar biorresiduos en compost.

Compostaje

El compostaje –que suele durar entre dos y tres meses– es un proceso biológico que tiene lugar en presencia constante de oxígeno (condiciones aerobias), en el que intervienen distintos microorganismos, principalmente bacterias y hongos, que requieren dicho gas para su actividad.

Cuando los residuos del contenedor marrón llegan al Ecoparque se abren las bolsas para –de forma manual o automática– retirar los impropios.

A continuación, los residuos se someten a un control de tamaño, triturando los de mayor volumen para homogeneizar el flujo y facilitar su tratamiento posterior.

En la siguiente fase los residuos orgánicos se mezclan con un material estructurante, que aporta consistencia permitiendo la aireación, y se amontonan.

Durante esta fase –llamada fase termófila o de descomposición activa– los microorganismos descomponen rápidamente la materia orgánica fresca generando gran cantidad de calor como resultado de su actividad biológica. Para garantizar un correcto desarrollo del proceso se utilizan volteadoras mecánicas para airear las montañas de residuos, palas cargadoras para mover el material y sistemas de riego para mantener una humedad adecuada.

Finalizada la fermentación, comienza la fase de maduración –llamada fase de curado o de estabilización–, que se inicia cuando la temperatura del material empieza a descender. En esta fase, la materia orgánica ya está parcialmente descompuesta y los procesos se vuelven más lentos, con temperaturas en torno a 30-40º C. Aquí el compost se estabiliza químicamente, deja de generar calor y pierde los compuestos fitotóxicos que podrían dañar a las plantas.

Una vez que el material está totalmente estabilizado se somete a un tratamiento de afino para garantizar una homogeneidad y calidad adecuadas. Para ello se emplean cribas y otros equipos que homogeneizan el tamaño de las partículas y retiran impurezas, como pequeños plásticos o inertes. El compost resultante presenta ya su característico olor a ‘tierra húmeda’ o ‘bosque’ y está listo para ser utilizado.

Digestión anaerobia

La digestión anaerobia es un proceso biológico de descomposición de la materia orgánica que tiene lugar en ausencia de oxígeno, es decir, en ambientes cerrados sin aire.

Los microorganismos que la realizan –principalmente bacterias anaerobias– no necesitan oxígeno para vivir, sino que descomponen los residuos en reactores herméticos llamados ‘digestores’, grandes depósitos en los que se controlan de forma precisa la humedad, la temperatura y la estanqueidad.

Una de las principales diferencias respecto al compostaje es que, durante la degradación de la materia orgánica se produce biogás, un gas renovable compuesto principalmente por metano (CH₄) y dióxido de carbono (CO₂), que puede emplearse como combustible para la generación de electricidad o calor.

Del proceso de digestión se obtiene un producto semisólido llamado digestato, que contiene materia orgánica parcialmente descompuesta y nutrientes de valor agronómico. Una vez deshidratado, este material continua su tratamiento y maduración hasta transformarse también en compost.

El proceso completo de digestión anaerobia de la materia orgánica dura entre dos y seis meses, aunque con frecuencia se emplea solo para la primera etapa de degradación, equivalente a la fase de fermentación del compostaje, que dura unas 3 semanas.

Diferentes calidades

El compost obtenido a partir de la materia orgánica separada en el contenedor marrón, sin mezclar con otros residuos, es un fertilizante de alta calidad, que puede usarse con total garantía en agricultura, jardinería, o huertos urbanos. Sin embargo, cuando se utiliza la materia orgánica procedente del contenedor gris o verde de fracción resto, hay que tener en cuenta que en este contenedor se depositan, junto a los restos de comida, todo tipo de residuos mezclados (plásticos, metales, textiles, envases, etc.) que contaminan los residuos orgánicos.

Por lo tanto, aunque en el Ecoparque se intente separar lo mejor posible la materia orgánica, el resultado no será nunca ‘compost’ propiamente dicho, sino un producto de apariencia similar pero de peor calidad que se denomina ‘material bioestabilizado’. Este material puede contener microplásticos, metales pesados y otros elementos contaminantes, por lo que su uso está restringido a aplicaciones como rellenos de obra, cobertura de vertederos o restauración ambiental.