Secciones
Abante ofrece un asesoramiento financiero con una visión humanista en la que el dinero sólo es una herramienta para alcanzar los objetivos vitales del cliente

Abante llegó a La Rioja en abril de 2020. Actualmente, la entidad financiera independiente de asesoramiento financiero y gestión de patrimonios cuenta con 17.000 clientes en todo el país y más de 400 profesionales. Gestiona más de 13.000 millones de euros en activos y cuenta con un patrimonio total gestionado y asesorado de 18.000 millones.
Carlos Taberna es socio director de Abante en Navarra y La Rioja y Juan Hurtado, responsable de la firma en esta comunidad.
– ¿Qué es exactamente Abante?
– (C.T.) Abante es una empresa de asesoramiento financiero cuya vocación es ayudar a las personas a tomar buenas decisiones financieras, y especialmente, personales. Y ahí es donde está la diferencia con la competencia. Entendemos que el dinero no es un fin, sino un medio para conseguir unos objetivos. Intentamos conocer qué quieren hacer las personas para poder ayudarles a conseguirlo a través de su dinero. Es lo que denominamos, el Plan de Futuro Completo.
Hablamos con el cliente para saber tanto sus deseos como sus ingresos, sus gastos… y trazamos un plan para tratar de cumplir esos objetivos.
– (J.H.) La planificación la llevamos incluso a la siguiente generación. Ayudamos a planificar bien su sucesión para que las metas que nuestros clientes tengan para sus descendientes queden bien aseguradas. Planificar esa sucesión es algo que no es agradable, que no sale del propio cliente… nosotros intentamos que hagan esa reflexión.
– ¿Cualquiera puede acudir a vuestro asesoramiento o es necesario un determinado nivel de rentas o capitales?
– (C.T.) En Abante entendemos que hay diferentes momentos vitales y que el asesoramiento tiene que adaptarse a cada uno de ellos. Cualquiera puede acudir a nosotros, porque lo relevante no es el patrimonio actual, sino tener objetivos y querer planificarlos.
Hay una etapa de inicio, la que hemos tenido todos: empiezas a trabajar, te metes en una hipoteca, ahorras lo que puedes… a esos clientes se les puede asesorar en distintos aspectos. El foco está en ordenar sus decisiones: cuánto ahorrar, cómo estructurar ese ahorro, qué riesgos debe cubrir y qué rentabilidad necesita realmente para cumplir sus metas futuras.
En la siguiente etapa, la de acumulación, ya tienes medio pagada la hipoteca, hijos y cierto patrimonio. En estos casos la conversación suele ser más estratégica y compleja. Surgen preguntas como: ¿Y si quiero montar una empresa? ¿Puedo permitirme cambiar de trabajo? ¿Cómo financiamos la educación de mis hijos?
Y está la etapa de disfrute, que cada vez es más larga. En estos casos analizamos distintas casuísticas: hay personas que no cuentan con liquidez suficiente y necesitan soluciones que generen rentas; otras deben combinar inversión con un consumo ordenado de su patrimonio. Como se ve, el dinero no es un fin, sino un medio para vivir la vida que cada persona quiere vivir en cada momento. Nuestro papel es acompañarles en todo ese recorrido.
– (J.H.) Nosotros no segmentamos por nivel de patrimonio como otras entidades, pero sí, por servicios demandados.
– También asesoran empresas. ¿Operan de la misma forma?
– (C.T.) Lo primero es analizar qué tipo de empresa es, si es familiar, industrial o patrimonial y en qué situación se encuentra. No es lo mismo una empresa de primera generación que quiere crecer que una de segunda generación que busca dar entrada a un socio o preparar una transición ordenada. En La Rioja, donde la empresa familiar tiene un peso muy relevante, estas cuestiones son especialmente habituales.
En Abante contamos con un equipo de Asesoramiento corporativo que acompaña en decisiones estratégicas de la compañía —procesos de compraventa, búsqueda de socios, reorganizaciones societarias o preparación para una futura venta— y trabajamos de forma coordinada con el equipo de Asesoramiento patrimonial, que analiza el impacto que esas decisiones tienen en la familia: planificación sucesoria, estructura fiscal y ordenación del patrimonio personal. En una empresa industrial, por ejemplo, puede que el foco esté en la gestión de tesorería o en estructurar el crecimiento; y en la empresa familiar entran además matices fiscales específicos, como la fiscalidad de empresa familiar o de sociedades.
– (J.H.) Además, en el caso de la empresa familiar se entremezclan los objetivos personales y empresariales, hay un tema sentimental… hay cuestiones como la sucesión que se miran más, la entrada de accionistas, los protocolos familiares… en esa parte aportamos mucho valor.
– ¿Cuál es el carácter diferencial del servicio que ofrece Abante con respecto a otras empresas de su sector?
– (C.T.) Yo hablaría de la planificación, que deberíamos tener todos. No sabemos lo que va a pasar en el futuro, y tener un plan, en momento de zozobra, si está bien hecho y con visión a largo plazo, te tranquiliza a la hora de tomar decisiones. Revisamos la planificación una vez al año o cuando se necesite porque las circunstancias hayan podido cambiar.
– (J.H.) Es el acompañamiento a largo plazo lo que yo creo que nos diferencia mucho de la competencia. No pensamos a corto plazo buscando que la cuenta de resultados de la empresa sea la mejor este año, sino que el cliente sienta que tiene alguien a su lado para acompañarle en sus tomas de decisiones.
– (C.T.) Además, en el Plan de Futuro Completo incluimos toda la parte de previsión, por ejemplo, si le pasa algo a la persona que genera el dinero en la unidad familiar, ¿qué se podría hacer? Abordamos el tema de sucesiones, porque hay mucha gente que no tiene testamentos hechos, etc y con todos esos datos, sacamos el dato de qué rentabilidad es necesaria para que esa persona alcance sus objetivos, pueda vivir la vida que quiere y tenga tranquilidad respecto al futuro.
– (J.H.) Nosotros tratamos de dar al cliente el dato de con qué rentabilidad a largo plazo, su vida va a estar tranquila, y eso, cuando llegan momentos de crisis, viene muy bien porque evita tomar decisiones precipitadas en momentos de pánico.
– ¿Cómo se materializa el plan?
– (C.T) Pues nosotros siempre hablamos de tres bolsillos: Financiero (fondos de inversión…), Empresarial e Inmobiliario, y aquí también somos diferenciales porque, por ejemplo, en la parte del mercado inmobiliario damos acceso a este activo de forma diversificada, líquida y profesional, sin necesidad de adquirir un inmueble directamente.
En lugar de concentrar el riesgo en una sola propiedad, ofrecemos vehículos como nuestra socimi, Vitruvio, que permite invertir en una cartera gestionada profesionalmente, con distintos tipos de activos —residencial, comercial, logístico u oficinas—, diversificación por inquilinos y contratos estables. De esta forma, el cliente accede a la rentabilidad del inmobiliario con importes más asequibles, mayor eficiencia y estructura pensada para generar rentas de manera ordenada dentro de su patrimonio.