Vocación tecnológica desde el aula

Autoridades y alumnos posan en el CEIP Gonzalo de Berceo de Villamediana de Iregua. :: l.r./
Autoridades y alumnos posan en el CEIP Gonzalo de Berceo de Villamediana de Iregua. :: l.r.

El proyecto 'Ardukit', promovido por AERTIC y la Agenda Digital del Gobierno de La Rioja , se implanta en el CEIP Gonzalo de Berceo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

La Agrupación Empresarial Innovadora del Sector TIC de La Rioja (AERTIC), con financiación de la Agenda Digital del Gobierno de La Rioja, ha puesto en marcha la iniciativa 'Ardukit' con el objetivo de «promover las vocaciones tecnológicas tempranas, especialmente entre los escolares de los centros educativos, desarrollando en el aula actividades relacionadas con la programación».

Uno de los primeros centros en solicitar la implantación de este proyecto ha sido el CEIP Gonzalo de Berceo de Villamediana, a donde acudieron la directora general de Agenda Digital, Ester Gutiérrez; el subdirector general de Ordenación Académica, Innovación y Atención a la Diversidad, Antonio Mendaza; y el presidente de AERTIC, José Luis Pancorbo. «Es un juego sencillo, como el concurso de televisión 'Pasapalabra', para que los alumnos se den cuenta de que en cualquier recurso tecnológico hay programación, un trabajo y un esfuerzo, por lo que no es juguete y no sirve si no hay trabajo previo, así son conscientes de la tecnología que usan a diario», explica el presidente de AERTIC.

Los alumnos del CEIP Gonzalo de Berceo recibieron unos 'kits' con una serie de herramientas que pueden utilizar en el aula. «El programa se puede usar en otras asignaturas, así creamos vocaciones tecnológicas y damos un recurso formativo al aula», detalla José Luis Pancorbo. Dos socios de AERTIC (iSchool y TICandBOT) han sido los responsables de la implantación de Ardukit en los centros escolares que lo solicitan.

«Queremos que la gente le dé uso, nosotros encantados de hacer la donación y dar el soporte técnico», advierte Pancorbo, quien expone que «a los chavales les divierte mucho, la respuesta ha sido muy buena porque aprenden jugando». «No es jugar por jugar, hay que crear unas pequeñas líneas de código y los propios alumnos lo hacen con ayuda de los profesores», apunta Pancorbo.