De la tradición a la modernidad

Este año se conmemora el 75 aniversario de la Federación Riojana de Pelota

Óscar San Juan
ÓSCAR SAN JUAN

Una pared y una pelota. Algo tan sencillo como esto es lo que se necesita para jugar a un deporte tremendamente arraigado a los genes de la mayoría de los riojanos y jarreros, pero que se ha visto inmerso a lo largo del tiempo en una montaña rusa de popularidad.

Durante este mes de marzo se expone en el Centro Fundación Caja Rioja-Bankia de Haro una exposición con motivo del 75 aniversario de la Federación Riojana de Pelota llamada 'Falta y pasa. De tradición a modernidad'. La exposición muestra la evolución de la pelota y el trabajo que ha supuesto convertir un deporte tradicional en un deporte contemporáneo. La pelota tuvo gran presencia a finales del siglo XIX y principios del XX, pero en pocas décadas pasó de ser un juego omnipresente en el medio rural fundamentalmente, a no practicarse de forma cotidiana ni masiva por los riojanos.

Hasta la década de los años 20 del pasado siglo, el deporte de la pelota carecía de federaciones propias. Sus practicantes estaban incluidos en las distintas federación regional de Atletismo. En febrero de 1925, en la Asamblea de Federaciones Atléticas celebrada en Barcelona, la pelota se emancipa de aquella tutela y nace la Federación Española de Pelota, como Confederación Española de Pelota Vasca que desde San Sebastián organizó la pelota hasta la Guerra Civil. Las federaciones nacieron con el objetivo de fomentar y promover actividades relacionadas con la pelota y sus diferentes modalidades en el ámbito aficionado.

Durante el mes de marzo el centro Caja Rioja-Bankia de Haro muestra el recorrido de la pelota tradicional a la moderna Las federaciones nacieron para fomentar y promover actividades relacionadas con la pelota y sus diferentes modalidades

El aprendizaje desde los tiempos más antiguos tenía lugar en improvisadas paredes de iglesias, murallas o plazas de sus localidades. Poco a poco las escuelas de pelota fueron encargándose de esta función y comenzaron a organizar la formación de las futuras generaciones de pelotaris. En los 90 se produce un auge de escuelas y un aumento de la afición debido en parte a la irrupción de la televisión, la visibilidad social y la relevancia alcanzada por algunas figuras como Titín III.

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