El secreto de las almazuelas de Pradillo

Un coche descapotable circula por la N-111 a su paso por Pradillo, por delante de una casa adornada con almazuelas. :: D.M.A./
Un coche descapotable circula por la N-111 a su paso por Pradillo, por delante de una casa adornada con almazuelas. :: D.M.A.

La localidad camerana se llena de color y visitantes en la fiesta que da a conocer la tradicional técnica de confección

DIEGO MARÍN A.

Pradillo es un pueblo de paso en el que, ciertamente, rara vez se para. La verdad es que tiene un parque dividido por la N-111 con singulares anuncios de época, la oficina de turismo de Cameros y una panadería que dispensa un pan sobado que es gloria, pero si no fuera por la Fiesta de las Almazuelas Colgadas, hay que reconocerlo, muchos no pararían en el municipio.

Más de 600 almazuelas de 21 artesanas se expusieron ayer en las calles y casas de Pradillo. Fue la octava edición de este evento único en España y que ensalza una confección singular, antaño método de remiendo y actualmente considerado una obra de artesanía cada vez de más valor. «Esta técnica se hacía dentro de casa y en el 2011 decidimos darle una vuelta para mostrar lo que se hacía en los años de penuria económica», ha explicado Jesús Toledo, responsable de la oficina de turismo de Cameros, quien también ha expresado su deseo de crear un centro de divulgación y formación sobre las almazuelas, también conocidas como 'patchwork', aunque este anglicismo está 'prohibido' en el valle del Iregua.

El evento es una oportunidad para conocer la localidad camerana, recorrer sus calles, admirar sus plazas y descubrir sus rincones.

Fuensanta Grandes, artesana de Villoslada de Cameros, dirigió ayer un taller en el que enseñó a hacer una almazuela. «Intentaré volver a los siglos pasados y hacer una almazuela con telas usadas y viejas para demostrar que se puede hacer una muy bonita con prendas en desuso de una persona muy mayor, con pantalones y camisas de abuelo, y añadiré un poco de color con ropa de sus nietos», había declarado Fuensanta, recordando la importancia de otra artesana de la zona, Lola Barasoain, en la recuperación de esta técnica en la zona y quien creó el primer taller en los años 80.

Aunque la fiesta comenzó contando solo con artesanas de la zona, poco a poco ha ido incorporando a muchas más procedentes de distintos lugares. Por ejemplo, participó en esta edición una fábrica de botones de madera de Ávila.