Tocando el cielo con el vino

Participantes en la cata celebrada ayer en el aparcamiento de la estación de esquí de Valdezcaray. :: l.r./
Participantes en la cata celebrada ayer en el aparcamiento de la estación de esquí de Valdezcaray. :: l.r.

Unas 40 personas participaron en la IV Cata de Altura a los pies del San Lorenzo

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Las montañas no solo son destino de los amantes de la naturaleza y del senderismo, también de los del vino, que en muchos casos son coincidentes. Si no, que se lo pregunten a las cerca de 40 personas que participaron ayer en la cata de más altura de las que pueden realizarse en La Rioja, nada menos que en el pico San Lorenzo, a la que con el objetivo de aumentar la participación resto hace un par de años metros de altura al situarla en el aparcamiento de la ahora inactiva estación de esquí.

Hasta allí se fueron para participar en esta IV Cata de Altura, organizada por Ismael Mendi, socio del club de montaña Sampol, que nutrió al mismo de un buen número de participantes, con la colaboración y el patrocinio de Bodegas Florentino Martínez. Dieciocho ascendieron hasta el pico San Lorenzo, donde brindaron por la patrona Valvanera y por San Lorenzo, «para que nos protejan, nos den salud y fuerza para seguir montañeando y que el año que viene estemos todos en el mismo sitio y a la misma hora», dijo Mendi. Tras la foto oficial abandonaron los 2.271 metros de altura del otrora monte Distercio -así se le llamó al San Lorenzo en la época celtibérica-, para disfrutar de otro Distercio, pero también de Florentius, servidos por la bodega de Cordovín y explicados por Luis Miguel Martínez en ausencia de última hora del enólogo, Chema Ibáñez.

La actividad siempre cumple con las expectativas puesto que la altura es una buena aliada al permitir percibir las características de cada vino en toda su plenitud. La razón es que al disminuir la presión, una vez descorchada la botella, los componentes aromáticos se desprenden con mayor facilidad». Naturaleza, deporte, vino, compañía... Añádase a todo esto un corte de jamón y el resultado fue otra mañana con mucho gusto.