El precio de los desperdicios

Una imagen que se repite con demasiada asiduidad, la del Canal Nuevo lleno de desperdicios. :: l.r./
Una imagen que se repite con demasiada asiduidad, la del Canal Nuevo lleno de desperdicios. :: l.r.

La Policía intensificará la vigilancia de 'botellones' para hacer frente a la suciedad

J. ALBO

Con frecuencia, algunos parques o zonas de Santo Domingo de la Calzada aparecen sucios, llenos de botellas, plásticos y desperdicios. La imagen suscita las quejas del vecindario, que reparte culpas, con la proporcionalidad que cada cual considera, entre los causantes de la suciedad pero también entre quienes deben velar por la prevención de estas actitudes y el mantenimiento de los lugares. Así, los reproches van principalmente -no por este orden-, contra el Ayuntamiento, Policía Local, la empresa de la limpieza e, incluso, contra los propios padres.

La premisa principal es que el responsable primero es siempre el que ensucia, algo que también puede entenderse como un fallo educativo y falta de concienciación. Frente a ello, además de limpiar lo que otros manchan, la sociedad se dota de normas pretendidamente correctoras, con su correspondiente apartado sancionador, que entra en juego cuando el civismo brilla por su ausencia.

Santo Domingo de la Calzada dispone, desde abril del año 2005, de una ordenanza municipal, denominada 'De limpieza de la vía pública, prevención del estado de suciedad de la ciudad, recogida de residuos urbanos o municipales y su régimen de prestación, así como su transporte, vertido y eliminación'. Su objetivo es «regular los derechos y deberes de los ciudadanos, esto es, el derecho a vivir en una ciudad limpia y el deber de no ensuciarla», se lee en su preámbulo, en el que reconoce que «ello conlleva la necesidad de cambiar ciertos comportamientos».

Tirar fuera de las papeleras residuos como papeles, colillas, envoltorios, etcétera, se sanciona de 30 a 60 euros

En ella, por ejemplo, se consideran faltas leves, sancionables de 30 a 60 euros, tirar fuera de las papeleras los residuos de pequeño volumen, como papeles, colillas, envoltorios, peladuras, etc. Otras conductas, como arrojar y abandonar en la vía pública, en solares y terrenos públicos y privados, cualquier tipo de residuo, sólido o liquido, están tipificadas como faltas graves y pueden acarrear a sus autores multas de 60 a 150 euros, igual que orinar o defecar en la vía pública.

La ordenanza contempla numerosas acciones que están penadas. Por ejemplo, regar las plantas en el exterior de los edificios y producir vertidos o salpicaduras sobre la vía pública o sobre sus elementos; o también, sacudir ropas, alfombras, escobas, escobones o similares sobre la vía pública, ni tampoco desde los balcones, ventanas o terrazas, fuera del horario comprendido entre las 22 y las 10 horas. Ambas cuestiones se consideran faltas leves.

Se trata, sobre todo, de aplicar el sentido común. «No es una cuestión de que el Ayuntamiento lo mantenga limpio, sino de respeto de todos hacia uno mismo y hacia los demás: déjalo limpio para que el otro lo encuentre limpio», indica Raquel, una vecina, que recientemente se encontró el canal nuevo hecho unos zorros.

¿Se sanciona? «Muy poco», reconoce el subinspector jefe de la Policía Local, Demetrio Sáez de la Maleta, que indica que en los primeros años de la ordenanza sí, pero que esta ya no se aplica a rajatabla.

En el caso de los botellones, no hay problema si los participantes son mayores de edad y dejan todo como estaba. La norma -cuenta el responsable policial- es identificar a los que participan en ellos y, si la zona en la que han estado aparece después sucia, sancionarles. A partir de ahora 'echar litros' será una cosa y ser limpio otra: Sáez de la Maleta anticipó que se va a intensificar la vigilancia de los 'botellones'.