Los paisajes de la crisis en Santo Domingo

J. A.

El gráfico de las transacciones inmobiliarias en Santo Domingo de la Calzada durante la última década muestra una imagen seguramente no muy diferente a la de la mayor parte de las ciudades de España, sumamente ilustrativa: hasta el año 2008, las líneas se disparan hacia lo alto y, a partir de ese curso, caen en picado para convertirse en una sucesión de pequeños picos.

Es sumamente ilustrativo el dato en lo que respecta a vivienda libre nueva, que apunta que en el año 2007 se realizaron 189 transacciones y una década después, en el 2017, tan solo 3. Tras él está la desaparición, casi de un plumazo a partir del año 2008, de las grúas que hasta entonces dominaban el perfil de la ciudad y hacían competencia en altura a su torre exenta.

Como consecuencia de todo ello, muchas viviendas se quedaron en el papel, reducidas, a lo sumo, a grandes carteles repartidos por algunos terrenos de la ciudad, que invitan a hacer realidad los sueños con una financiación inigualable; parcelas urbanizadas que se exhiben hoy como una imagen desoladora y como recuerdo de un tiempo en el que hubo casas para todos, aunque muchos luego no pudieron pagarlas. La maleza invade carreteras y aceras abocadas, sin mantenimiento, a la grieta y al desperfecto, algunas vías inacabadas, porque no fue necesario al no haber quien circulara por ellas. Un parque infantil destartalado, bancos rotos sin apenas haberse usado, una piscina en la que nadie chapoteó y zonas deportivas en las que los únicos que sudaron fueron quienes las construyeron, para nada. Quizá vuelvan tiempos mejores y estos proyectos se retomen, actualicen y vendan. De momento ahí quedan, como paisajes de una crisis que -dicen- está pasando. Dicen tantas cosas...

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