Kilómetros de lucha contra la ELA

Ángel Arcos, en Santo Domingo de la Calzada, el lunes. :: ALBO/
Ángel Arcos, en Santo Domingo de la Calzada, el lunes. :: ALBO

Un joven de Gandía afectado por la enfermedad realiza la ruta jacobea para recaudar fondos

J. ALBO

El tiempo corre en contra de Ángel Arcos, y, por eso mismo, quiere aprovecharlo. De hecho, ya lo está haciendo, sin prisa pero sin pausa. Tiene 32 años, es de Gandía y le diagnosticaron hace algo más de un año una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una agresiva enfermedad para la que, de momento, no hay cura.

Ángel pudo haberse derrumbado -de hecho lo hizo- y dejar que el tiempo pasara montado sobre lamentos. Hubiera sido lógico, pero no lo hizo. Alrecibir la mala noticia decidió irse a África y allí, tras dos meses viendo las penurias de muchas personas, algo se removió en su interior y empujó hacia fuera una fuerza interior inesperada, cuya base fue un propósito: «Tengo que hacer algo para ayudarnos a nosotros mismos, para dar visibilidad a esta enfermedad y reunir fondos económicos para la investigación, ya que nuestra enfermedad no tiene cura», recuerda.

Lo cuenta en Santo Domingo de la Calzada, donde el lunes llegó dentro del reto en el que se ha embarcado: hacer el Camino de Santiago, algo que quiso complicar algo más y añadió ir desde Gandía a Roncesvalles en bicicleta, último deporte en el que compitió, antes del diagnóstico. Y lo hizo. Ahora es un peregrino más, que el lunes culminó en la ciudad calceatense su octava etapa.

«Yo soy yo, pero dentro de mí van miles de personas», dice del homenaje intrínseco a su reto, que dedica a todas las personas afectadas por la enfermedad, «a todos esos luchadores». Para conseguir fondos que ayuden a buscar una cura ha articulado tres vías: patrocinio de empresas, venta de pulseras solidarias y 'bizum', o ingreso a través del teléfono móvil, disponible en la página de Facebook (De Gandia A Santiago Kilómetros Solidarios Por La ELA). «Todo lo destino íntegro cien por cien directamente para investigación», indica Ángel, que pide «que la gente sea generosa con esto y mire por los demás». «En este caso me ha tocado a mí, pero estamos todos en el bombo», añade.

Da, pero también está recibiendo mucho. «"El Camino me está dando alegría, muchas ganas de seguir luchando y tranquilidad conmigo mismo de saber que estoy haciendo algo bonito y, sobre todo, de poder hacerlo, porque mucha gente no puede». Calcula que llegará a Santiago de Compostela entre el 28 de octubre y 1 de noviembre, después de 13.000 kilómetros, muy solidarios.

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