«Fue importante porque hubo muchos civiles»

D. M. A. SANTO DOMINGO.

«El bando republicano siempre ha sido el perdedor, por eso este movimiento es un hito a nivel local, regional y hasta nacional», declara Francisco Javier Díez Morrás, guía de la ruta de 'La Sargentada'. Tal es así que este paseo histórico no hace sino recuperar, de alguna manera, la celebración que hasta la II República se organizaba en Santo Domingo para recordar la fallida sublevación.

«Hasta que prohibió los actos la dictadura de Primo de Rivera, cada día 8 de agosto se iba a misa, se hacía una comida popular y se repartían alimentos entre los pobres, algo precioso», opina Díez Morrás. Incluso, a principios del siglo XX se exhumaron los cuerpos de los sargentos fusilados de la fosa común y les dieron nueva sepultura con una lápida que los reconocían. «Fue un movimiento importante porque hubo muchos civiles implicados», apunta el investigador calceatense.

En la ruta guiada se visitará, primero, la que fue la casa del alcalde republicano de Logroño, Francisco Marín Riaño, en la calle Ramón Salazar, donde se reunía Juan José Cebrián; el convento de San Francisco, la plaza de España y el cementerio.

Sólo un emplazamiento clave queda fuera de la visita. Aún no se puede acceder a la rehabilitada casa del Corregimiento, la antigua cárcel, situada, eso sí, en la plaza de España. Allí estuvieron presos los sargentos del Regimiento de Caballería de Numancia antes de ser fusilados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos