Comienzan las fiestas de Santo Domingo de la Calzada

Bailes y alegría en los primeros instantes festivos/Javier Albo
Bailes y alegría en los primeros instantes festivos / Javier Albo

El cohete abrió ayer las fiestas de Gracias y de San Jerónimo Hermosilla

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Les llaman «fiestas menores», aunque solo lo son en comparación con las de mayo, que, eso sí, duplican en sentimientos, días y presupuesto a estas. Pero las de Gracias y San Jerónimo Hermosilla se viven, por supuesto, con una gran intensidad: en el terreno de la devoción, porque en dos días salen a las calles los dos santos locales y la Virgen de la Plaza, patrona de la ciudad. Y en el plano de la diversión, porque es la antesala del final del verano -llegó, y tú partirás- y hay ganas de fiesta antes de sumergirse, ahora ya sí prácticamente de lleno, en la normalidad que cae junto a las hojas en otoño.

Y ya están aquí. Llegaron ayer, con la luz del día 17 de septiembre extinguiéndose sobre una plaza de España bastante llena de calceatenses para ser martes, muchos enbutidos en los sufridos petos que durarán impolutos lo que un suspiro. Allí estaban todos ya, calentando motores con Krossko cuando Javier Ruiz se asomó al principal balcón de la ciudad y en sus primeras fiestas como alcalde pidió que estas «transcurran sin ningún incidente y podamos disfrutarlas como se merecen». Sus palabras terminaron con los tradicionales vivas, respondidos abajo por un conjunto de impacientes voces.

Programa para hoy

11.00
Misa y procesión.
12.30
Hinchables, plaza España.
17.30
Calderetes. Incluye 'El torico', festival de pelota (18 h.), degustación de patatas (20 h.) y discoteca móvil (de 20 a 24 horas).
21.30 y 24
La Pasarela Rioja, en la calle Hermosilla.

El cohete surcó el cielo para abrir en la cotidianeidad el primer paréntesis de este corto periodo que los calceatenses van a aprovechar al máximo. Para muestra, no un botón sino las incontables vueltas dadas a la fuente de la plaza, que, llena de agua, sirvió para que algunos se refrescaran de una tarde tórrida. Lo hicieron a los sones de la que -dicen muchos, con razón- es la mejor charanga del mundo, Los Gallitos, con la que la fiesta abandonó la plaza para extenderse al resto de la ciudad, con destino a la calle Madrid, donde el colectivo hostelero que anima a sentirla ofreció una degustación de patatas que, aunque bravas, se mostraron mansas a la hora de ser degustadas. La música del Dúo Imperial y de Diskóbolo cerraron esta corta primera jornada festiva. Hoy, más.