La cofradía del Santo rendirá un homenaje el jueves a los gaiteros y danzadores locales

Gaiteros y danzadores, en una procesión de las doncellas. :: albo/
Gaiteros y danzadores, en una procesión de las doncellas. :: albo

J. ALBO

La cofradía del Santo rendirá un homenaje a los gaiteros y danzadores, este próximo jueves, a las 18 horas, en su salón del albergue del peregrinos.

Es imposible imaginarse las fiestas del Santo sin ellos. El sonido de la gaita y el tamboril está presente en muchos de los actos que conforman el programa tradicional. Con sus notas, de hecho, se abre cada 25 de abril el ciclo festero: suenan, a modo de banderazo de salida, para acompasar la preparación por el andador del azulete con el que se pinta a las doncellas. Y en las fiestas son su banda sonora, como también lo son de la vida de los calceatenses. De igual modo, los danzadores son unas figuras omnipresentes en los actos festivos y acompañan a las procesiones, a las que llenan de ritmo y colorido. Constituyen una pieza clave dentro del gran puzzle que sobre las calles reconstruye cada año la vida del Santo, en un evento declarado de 'Interés turístico nacional'.

En sus orígenes, los danzadores eran los niños del coro de la catedral, la voz tiple, una cualidad que es común entre los niños. Pedro Miguel Rojas afirma que son el equivalente de 'los seises' de Sevilla, la agrupación de niños que danza ante el Santísimo de la catedral hispalense, y que antiguamente vestirían parecido, con unos trajes muy llamativos, de los que proceden los actuales. En la actualidad, los danzadores están vinculados a la cofradía, que les atiende y cede sus espacios para los ensayos. El Ayuntamiento acostumbra a darles una gratificación.