Las Cien Doncellas vuelven a florecer

Las Cien Doncellas vuelven a florecer

Sorzano cumple el espectacular rito de procesionar a la ermita de la Virgen del Roble | La misa se celebró en la Iglesia de San Martín por temor a la meteorología, aunque al final no llovió

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Aunque a menudo se vinculaba el origen de la procesión de las Cien Doncellas de Sorzano con un antiguo tributo relacionado con la batalla de Clavijo a fin de mantener la paz con los árabes en la zona, el municipio confirma que no, que en realidad es una fiesta celtíbera de origen pagano relacionada con el culto a la fertilidad. Cierto es que, siglos atrás, las jóvenes se vestían con sus trajes de novia y ahora son adolescentes las que lucen sus trajes de comunión.

También ha cambiado el lugar y el recorrido. Si antaño la romería llegaba hasta la ermita de la Virgen de la Hermendaña, sumergida en Moncalvillo, desde 1836, fecha de su hundimiento y del traslado de sus imágenes a la ermita de la Virgen del Roble de Sorzano, el recorrido parte de la iglesia del pueblo hasta lo alto de este último templo. Ayer, por temor a la amenazante meteorología, se decidió celebrar la misa a cubierto en la iglesia de San Martín y no en la ermita. Lo que no ha variado es que las muchachas, ayer algo más de una veintena, portan ramos de acebo que las mujeres de la localidad preparan una semana antes con ramas de acebo de los bosques próximos, adornadas con flores.

La procesión, como siempre, la formaron una comitiva integrada por las doncellas, los que portan los estandartes y las imágenes religiosas, los danzadores, el mayordomo, los pendones y las autoridades, ayer encabezadas por el alcalde de Sorzano, Alberto Rodríguez, y el consejero de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia del Gobierno de La Rioja, Alberto Bretón. Y, tras ellos, un buen número de vecinos del pueblo y de otras localidades que acudieron a la cita anual.

Ya sólo el entorno convierte esta cita en un evento especial y hermoso sobre las faldas del Moncalvillo y con vistas a todo el Bajo Iregua desde lo alto de la ermita de la Virgen del Roble. Durante aproximadamente un kilómetro la romería transcurre desde la iglesia hasta la ermita, ascendiendo una cuesta final que serpentea antes de hacer cumbre.