Campanadas calceatenses

'Tambores de fuego' y, debajo, la plaza del Santo, muy animada. albo/
'Tambores de fuego' y, debajo, la plaza del Santo, muy animada. albo

Cientos de personas secundaron la despedida del año 2018

J. ALBO

Cientos de personas participaron el domingo en 'Campanadas calceatenses', el programa que por segundo año consecutivo organizan ocho asociaciones de Santo Domingo de la Calzada con el objeto de procurar espacios de encuentro y cordialidad entre todos los habitantes de la localidad, en este caso a través de una despedida anticipada del año y de un brindis colectivo por el siguiente.

Hasta llegar a ese momento, la tarde se llenó de citas. Todas ellas cosecharon una considerable respuesta, algo a lo que, sin duda, también contribuyó el espaldarazo meteorológico, un año más: hizo el frío propio de estas fechas -quizá ni eso- y nada más, para alivio de los organizadores.

Las calles de la ciudad, en general, se mostraban muy animadas, a lo que contribuyó una oferta que se enmarcó casi en su totalidad al aire libre, con la única excepción del cuentacuentos con el que colaboró el Ayuntamiento en el programa, que se desarrolló en el salón de usos múltiples.

El 78.647 fue el número agraciado con un viaje de 1.500 euros. Su propietaria estaba viendo el sorteo

La Escuela de Gaita y Tamboril fue la encargada de calentar los motores de la fiesta, aunque hizo mucho más que eso. Alumnos y profesores llenaron a su paso las calles de canciones y ambiente entrañable, acompañados de un numeroso público.

Cuando terminaron su recorrido recogieron el testigo otros tambores, estos de 'fuego'. La compañía bilbaína 'Deabru Beltzak', con una mano en el tambor y otra en la provocación, desplegaron en las calles su trepidante espectáculo de música en directo, pirotecnia, efectos especiales y ritmos diabólicos.

Su alocada itinerancia condujo la fiesta hacia la plaza del Santo, donde hubo discoteca móvil con 'De fiesta en fiesta', degustaciones de zurracapote y productos zamoranos y un 'flashmob' (baile grupal) dirigido por Vasse Sport, muy participado, que era una de las novedades de esta edición y llegó sin duda para quedarse .

Al filo de la medianoche, las asociaciones repartieron vino, refrescos y gominolas para las campanadas, que se escucharon, aunque un tanto aceleradas, y a continuación se sorteó el viaje valorado en 1.500 euros que la organización había puesto en marcha para financiar los gastos del programa. El número agraciado fue el 78.647 y su propietaria, Mireia Urbina, se encontraba en la plaza. Es, lo que se dice, terminar bien el año.

 

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