Mil años después del nacimiento

González, Escribano, Ceniceros, García Metola, Pérez Sáinz y Martínez Arregui, ayer. /Javier Albo
González, Escribano, Ceniceros, García Metola, Pérez Sáinz y Martínez Arregui, ayer. / Javier Albo

El Ayuntamiento celebró el acto institucional de apertura del Milenario del Santo | El presidente de La Rioja, el delegado del Gobierno, el alcalde y el obispo prologaron en el Avenida la conmemoración ante unas 500 personas

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Unas 500 personas presenciaron ayer, en el calceatense teatro Avenida, el denominado 'Pregón del apertura del Milenario', organizado por el Ayuntamiento y que contó con las intervenciones del presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros; del delegado del Gobierno, José Ignacio Pérez; del alcalde, Agustín García Metola, y, finalmente, ya que inicialmente no entraba en los planes del equipo de Gobierno, también del obispo, Carlos Escribano. Al acto asistieron, entre otros muchos invitados, las consejeras de Presidencia, Relaciones Institucionales y Acción Exterior, Begoña Martínez, y de Desarrollo Económico e Innovación, Leonor González.

«Con Santo Domingo de la Calzada comenzó todo», dijo García Metola, quien, para explicar que «nosotros, su ciudad, somos uno de los grandes milagros de nuestro Santo», evocó las palabras que escribió Pelayo Sáinz Ripa: «Tras su muerte consigue que ese grupo de personas que tuvieron la suerte de trabajar con él decidan libremente permanecer junto a su cuerpo, demostrando tener también la fe y el coraje precisos para continuar su obra».

En su intervención, el alcalde también habló de la crisis económica y sus efectos en la ciudad, no sólo económicos. «Se está dando entre los calceatenses y vecinos una falta de ilusión y de esperanza de cara al futuro, que es un aspecto más difícil de superar que la propia crisis que padecemos», dijo. Frente a ese estado de ánimo contrapuso que «tenemos muchas razones para confiar en el futuro y la fuerza necesaria para ganarlo, siempre que de verdad pongamos empeño para lograrlo».

A renglón seguido habló de las «singularidades y potencialidades» de la ciudad, incluido su casco histórico. «Hay que hincarle el diente más todavía», dijo. Y confió en que «esta nueva oportunidad del Milenario signifique un impulso social y económico, y de reconocimiento histórico para la ciudad y comarca» y que, dentro de otros mil años, la localidad «siga estando orgullosa de su pasado, trabajadora en su presente y preocupada por su futuro».

«Una gran herencia»

El obispo, Carlos Escribano, indicó en su alocución que «el Santo nos dejó una gran herencia; nosotros tenemos que actualizarla y mantenerla». Por su parte, el delegado del Gobierno, José Ignacio Pérez, subrayó que «la unión de un pueblo es fundamental para afrontar todos los retos». Por último, José Ignacio Ceniceros afirmó que el Milenario «constituye un momento histórico y una gran oportunidad para la ciudad calceatense y para toda La Rioja por su enorme potencial turístico, cultural y económico». Añadió, no obstante, que el éxito del acontecimiento y los beneficios que de él se puedan derivar «depende en buena medida de los calceatenses», a los que animó «a trabajar unidos, siguiendo el ejemplo del santo y superando las diferencias que pueda haber entre vosotros para que Santo Domingo de la Calzada no sea un punto más del Camino de Santiago, porque es y debe seguir siendo un punto esencial». «Es una ocasión única -insistió- para sentar las bases que os permitan impulsar el progreso y bienestar de esta ciudad, pues puede constituir el punto de partida para empezar a escribir el futuro que anheláis».

La banda municipal de música, dirigida por Guillermo J. Hidalgo, amenizó el acto con un concierto especial, que incluyó piezas de estreno y finalizó con el Himno de la Ciudad. Un castillo de fuegos artificiales completó en la calle el programa.