El agujero que preludia el perdón

Obras de apertura de la 'Puerta del perdón', en la fachada principal de la catedral calceatense. En grande, el agujero abierto hasta ayer./Javier Albo
Obras de apertura de la 'Puerta del perdón', en la fachada principal de la catedral calceatense. En grande, el agujero abierto hasta ayer. / Javier Albo

Las obras de la futura puerta jubilar han abierto un hueco en la fachada de la catedral

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

La 'Puerta del perdón' de la catedral de Santo Domingo de la Calzada ya ha comenzado a abrirse. Aún habrá que esperar cuatro meses, hasta el 25 de abril en que arranca el Año Jubilar, para atravesarla y obtener las indulgencias. De momento se trata de un agujero en el grueso muro que a modo de contrafuerte mandó construir hace más de dos siglos Martín de Beratúa para evitar que la fachada se cayera.

Fue allá por 1763, antes de que el vizcaíno empezara a levantar la torre exenta. El cabildo le pidió que diera solución al problema de desplazamiento que presentaba la pared, con riesgo de desplomarse sobre la plaza del Santo. Es entonces cuando Beratúa diseña y rehace la fachada principal de la catedral, en la que destaca su gran arco y dos puertas: una, por la que se entra actualmente al templo desde esta zona; la otra, la que se está abriendo en la actualidad, que en realidad, pese a la creencia errónea de muchos sobre que fue tapiada, nunca ha sido una puerta -ni siquiera en sus orígenes- ni ha funcionado como tal.

«Con ella, lo que hizo su autor fue solucionar un problema estético, ya que a la derecha de la puerta que tuvo que mantener como acceso al templo le quedaba una pared lisa y lo que pedía era hacer ahí, para compensar el conjunto, como que hubo una puerta ciega, que nunca existió», cuenta el guía de la catedral, Pedro Miguel Rojas.

Algunos vecinos recogen del contenedor trozos de la puerta para guardarlos de recuerdo

El caso es que la fachada de la catedral está sostenida por dos contrafuertes gigantescos, que es este referido y otro situado a la izquierda de la portada, de varios metros de grosor. Beratúa ya dejó atado y bien atado este problema, pero dentro de la lógica supervisión que sigue siempre a cualquier apertura de huecos en muros, parece ser que las obras en la futura 'Puerta del perdón' se realizarán hasta que esta se abra hasta la mitad y, una vez hecho esto, el equipo de arquitectos al frente de la restauración de las fachadas supervisará el estado del conjunto antes de proseguir. La semana que viene hay prevista una conferencia sobre las obras que se están llevando a cabo.

La parte en la que se está interviniendo se corresponde a una pared 'nueva', como queda dicho del siglo XVIII, de mucho menor grosor que el resto de muros de la catedral. Hay que tener en cuenta que existen muros originales del templo de más de cuatro metros de anchura. «Los hacían así porque cumplían dos funciones: como muro de carga, para sostener el edificio, y como sistema defensivo. Esta es una iglesia-fortaleza y engrosaron muchísimo las paredes, simplemente para que hiciera las veces de muralla, por eso se conservan almenas todavía en la parte superior de los arcos del Cristo, paredes excesivamente anchas e, incluso, en la parte de arriba no había tejas sino que, como se puede ver encima de las capillas románicas, eran simplemente lastras de piedra», indica el guía del templo.

Como hicieron los alemanes con el muro de Berlín, también ha habido vecinos que ya se han llevado del contenedor su trozo de piedra de la puerta, como recuerdo. Al fin y al cabo, es un pedazo de la catedral.

 

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