Acaba la instalación del andamio de la torre tras cinco semanas

La torre exenta, totalmente envuelta para las obras. /Javier Albo
La torre exenta, totalmente envuelta para las obras. / Javier Albo

La estructura permitirá evaluar de cerca el estado del monumento e iniciar su restauración

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Que la torre exenta de Santo Domingo de la Calzada está en obras, salta a la vista. No obstante, lo que se ha hecho hasta ahora no ha sido más que instalar el complejo andamiaje que va a permitir, en primer lugar, detectar todas las patologías que presenta el monumento, realizar el proyecto correspondiente y acometer los trabajos de restauración que pongan coto a los desprendimientos que han motivado esta actuación de urgencia, para la que se estableció un plazo de ejecución de cuatro meses.

Casi cinco semanas ha durado la instalación de la compleja estructura metálica y del toldo de seguridad que ha conferido a la torre una forma que muchos en la ciudad han bautizado ya con el nombre del más popular método anticonceptivo.

Ahora, los redactores del proyecto se subirán a ella para, desde la cercanía, evaluar el estado del monumento, determinar las actuaciones a realizar y ponerse manos a la obra. Los responsables de la catedral ya utilizaron en su día un dron para examinar la parte alta del monumento, con el que se hizo un reportaje fotográfico que permitió apreciar la situación real de pérdida de elementos. Algunos de ellos se habían desprendido sobre la parte interior y el tejado de la 'casa del campanero', sin alcanzar la vía pública. El peligro era evidente, de ahí los contactos que la catedral inició con el Ministerio, que sufragará íntegramente la actuación, para la que dispone un presupuesto máximo de 426.732 euros.

Los trabajos son del todo necesarios pero también inoportunos, por cuanto llegan en plena celebración del Milenario y Año Jubilar

Las obras son tan necesarias como inoportunas, por cuanto el andamiaje y el material que ocupa parte de la plaza del Santo deslucen un espacio neurálgico de la ciudad en su conmemoración del Milenario del nacimiento de su patrón y Año Jubilar. Pero no hay mal que por bien no venga. «Es una pena, sí, pero había que arreglarla y lo va a pagar el Ministerio», indica el abad, Francisco José Suárez.