Abre la muralla, Santo Domingo

El Plan Director dirige el uso futuro del lienzo defensivo al disfrute de los ciudadanos El documento plantea recuperar el foso, puentes de madera y una zona verde peatonal en el tramo de la avenida de Burgos

JAVIER ALBO

La muralla de Santo Domingo de la Calzada tiene un plan (director). De momento solo eso, pero no es poco. Es el 'Abc' de su futuro, que aguarda en los cajones a que se resuelvan los problemas que impiden actuar y, después, a que se consiga la financiación necesaria, que el mismo documento calcula en unos 3.092.000 euros, que no se tienen. Cuando la muralla esté liberada de su propiedad privada se llamará a las puertas del Gobierno de España para pedir 'sopitas' y empezar a acometer las intervenciones contempladas.

¿Cuáles son estas? La premisa del Plan Director es que el planeamiento local contemple la muralla «como un elemento patrimonial sin otro uso que el disfrute de los ciudadanos». Hacia ese objetivo se dirigen todas sus estipulaciones, incluida, como una de las principales, una reordenación del tráfico que mejore la calidad ambiental y, estéticamente, que remarque a la muralla como límite de la estructura urbana medieval que se pretende conservar». Para esto, «se buscará que la salida del recinto se entienda claramente como tal y para ello se dispondrán zonas amplias y ajardinadas en el exterior, en la parte que no está consolidada».

El sector de la avenida de Burgos es el que más actuaciones concentrará, por las mayores dimensiones del recinto amurallado y por una ubicación que las haría posibles. El plan habla de recuperar el antiguo foso, que se salvaría con puentes de madera en algunas zonas, enmarcado en una zona verde peatonal, y de un interior de la muralla que, liberado de todas las construcciones adosadas, se configuraría como un espacio abierto a vecinos y turistas, al que podría accederse desde varios puntos.

Por citar solo algunos de los puntos principales del documentos, para la calle San Francisco sugiere el traslado a otra zona del aparcamiento intensivo y de autobuses existente en la actualidad y ajardinar las áreas ocupadas actualmente por este uso.

En la avenida de Calahorra propone modificar el trazado de los pavimentos para conseguir aceras más anchas delante de la muralla, especialmente en el tramo del ayuntamiento, así como modificar el acceso a la calle Corralones y eliminar la zona de aparcamiento existente para habilitar en su lugar un vial paralelo a la muralla, hasta la calle Las Monjas, que tenga un tratamiento en su pavimentación semejante a la del casco antiguo. En relación con el solar situado junto al hotel El Corregidor dice que «deberá ser objeto de un estudio de detalle específico que contemple la conservación y puesta en valor de las trazas de la muralla con un espacio de respeto hacia el interior de forma que quedaran integradas en el área de dominio público».

En Sor María de Leiva dice que a pesar de la presión volumétrica del entorno «todavía hay un cierto margen para transformar las pavimentaciones y aportar nuevo arbolado que contribuyan a dignificar esta área». Por otra parte, indica que para «dignificar el espacio urbano del extremo oeste» se deberá eliminar la rotonda de San Francisco, «que no será necesaria si se efectúan las modificaciones del tráfico rodado que se proponen en este plan, y que impide que el convento se relacione de manera satisfactoria con los espacios aledaños a la muralla».

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