La renovada Casa Grande

Vista lateral de la Casa Grande de Nalda, en fase de restauración. :: AYTO. NALDA/
Vista lateral de la Casa Grande de Nalda, en fase de restauración. :: AYTO. NALDA

La previsión es que este mismo verano se puedan trasladar las dependencias municipales al edificio El nuevo Consistorio de Nalda, a punto de acabar su rehabilitación

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Retirados los andamiajes, la Casa Grande que preside la plaza de la Tela de Nalda luce ya su rehabilitado y nuevo aspecto. Ahora ya es visible por completo la fachada del edificio que albergará el Ayuntamiento, previsiblemente ya este próximo verano. Esta obra es, junto a la restauración y consolidación del castillo Señorío de Cameros, uno de los proyectos más ambiciosos del actual Consistorio de Nalda.

La Casa Grande cuenta con casi un siglo y medio de historia y suma ya catorce meses sumido en labores de rehabilitación, para las que el Gobierno de La Rioja aportó más de medio millón de euros. «Nos encontramos ante un momento que pasará a la historia de Nalda», valora el alcalde de Nalda, Daniel Osés, convencido e ilusionado de que la obra permitirá disponer de un Ayuntamiento «accesible, moderno y utilitario», además de un «centro de actividad municipal» en «uno de los elementos patrimoniales e históricos más importantes y más queridos».

«Con esta actuación centraremos los servicios municipales en este edificio, lo que redundará en mayor eficiencia, un mayor ahorro y sobre todo mayor comodidad para los vecinos», comenta el alcalde.

«Esta actuación redundará en mayor eficiencia, ahorro y comodidad para los vecinos», asegura Osés

La historia de la Casa Grande de Nalda se remonta al año 1871, cuando José Domingo de Osma y Ramírez de Arellano, conde de Vistaflorida, compró la finca para su hermano Gaspar, coronel del Ejército residente en Puerto Real (Cádiz). Los Osma Ramírez de Arellano, aunque naturales de Nalda, vivieron muchos años en Perú, donde Gaspar de Osma y Tricio (padre de José Domingo y Gaspar) desempeñó un alto cargo dentro del funcionariado colonial. La familia alcanzó un gran poder socioeconómico y en ella destacan figuras como la esposa de Cánovas del Castillo, Joaquina de Osma Zavala, o el ministro de Hacienda Guillermo Joaquín de Osma Scull. Ya viudo, Gaspar se trasladó a Nalda, donde vivió hasta su muerte en 1886. Tras diferentes circunstancias familiares y hereditarias fue a finales de los 90 cuando el edificio pasó a ser propiedad municipal.