Putin prueba las butacas de Ezcaray

Panorámica de la espectacular sala de conciertos y de las butacas instaladas por Ascénder. :: ascénder/
Panorámica de la espectacular sala de conciertos y de las butacas instaladas por Ascénder. :: ascénder

La empresa Ascénder instala 1.600 asientos en la sala de conciertos Zaryadie Concert Hall, de Moscú

JAVIER ALBO

Las posaderas de Vladimir Putin ya saben de la comodidad de las butacas hechas en Ezcaray. En una de ellas se sentó el presidente ruso cuando en septiembre inauguró el impresionante Zaryadie Concert Hall de Moscú, una de las salas de conciertos más moderna y exclusiva del mundo, en la que la empresa Ascénder instaló 1.600 asientos fabricados en la villa riojalteña.

La firma ha cumplido con este uno de los encargos más singulares de su largo currículum, sin ser ajena, sino parte, en la configuración de un edificio que va más allá de la modernidad, para rozar casi el futuro junto a la famosa plaza Roja y el Kremlin. Y es que el espacio principal de la sala de conciertos se puede transformar por completo: filas enteras de butacas se levantan en el aire para ocultarse bajo el suelo, en un foso de 20 metros de profundidad, y dejar vacío el espacio, cuando así sea preciso.

Ello introdujo cierta complejidad al encargo de suministro, al que la empresa accedió tras imponerse en un concurso internacional. «Las butacas no sólo debían fabricarse de acuerdo al diseño de los arquitectos sino con el peso exacto para que las soportasen las plataformas elevadoras y siempre cumpliendo con los parámetros acústicos propios de una sala de conciertos», explican desde Ascénder. «Solo para el Zaryadie Concert Hall -explican-, se fabricaron ocho tipos diferentes de butacas para las distintas zonas de la sala; también se desarrolló un nuevo sistema de respaldo móvil y se emplearon materiales especiales para este proyecto, como madera de cerezo, placas de numeración de aluminio con inscripción en braille, dos colores de tejido con tintadas especiales etc».

Especialización y tecnología

A ello añaden que el proyecto precisó «un alto grado de especialización y tecnología para que las butacas se comportaran conforme a lo que esperaban los ingenieros acústicos japoneses de Nagata Acoustics y, al mismo tiempo, pesaran y quedaran perfectamente alineadas como requerían los franceses de Serapid, la firma de ingeniería encargada del movimiento de las plataformas». As- cénder superó el reto con éxito, dentro de un proceso integral que ha incluido tanto el diseño y la creación, como la fabricación y la instalación de las butacas.

Con él, la firma de Ezcaray escribió unas cuantas e importantes líneas más en su currículum, en el que figuran trabajos en Rusia, Hong Kong, Francia, Estonia, Italia, Polonia, Austria, Oriente Medio, Estados Unidos y, por supuesto, España.

Su trabajo actual se centra en la instalación de butacas en el French International School de Hong Kong, de los arquitectos daneses Henning Larsen; en el Knox Grammar Auditorium de Sydney, el colegio privado más importante de Australia, o en el Institut de France de París, sede de las Academias de Ciencias y de Bellas Artes, por citar algunos.

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