La ONCE dedicará el cupón del día 24 a la danza de los zancos de Anguiano

La ONCE dedicará el cupón del día 24 a la danza de los zancos de Anguiano

La danza de Anguiano, reconocida como Fiesta de Interés Turístico desde 1970, también fue declarada el pasado 29 de junio Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial

LA RIOJA

Los cinco millones y medio de cupones de la ONCE del día 24 de julio serán dedicados a la tradicional danza de los zancos, de la localidad riojana de Anguiano.

El cupón ha sido presentado hoy por la delegada territorial de la ONCE, Estefanía Mirpuri, y por la alcaldesa de Anguiano, Gemma López, acompañadas por Juan Javier Muñoz, presidente del Consejo Territorial de la ONCE en La Rioja.

La danza de Anguiano, reconocida como Fiesta de Interés Turístico desde 1970, también fue declarada el pasado 29 de junio Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.

Esta tradición, recoge EFE, se menciona en un documento de 1603, en el que se señala que no se pierda la tradición para seguir celebrando con danzas las fiestas de La Magdalena de esta localidad.

Los ocho danzadores, dirigidos por el Cachiberrio, realizan esta tradicional danza vestidos con una camisa blanca, abotonada, con cuellos y puños.

También llevan un chaleco, que se caracteriza por las cintas, en horizontal, de siete tonalidades distintas, y colores chillones; unas medias blancas y lisas; un calzón hasta debajo de la rodilla; y una faja azul a la cintura, que sujeta el calzón y sirve para atar sobre ella las cuerdas de la enagua.

El atuendo se completa con un mantón, de colores variados y con flecos, que se ata a la cintura; y unaa pesada saya, de color amarillo anaranjado que sirve para que favorezca el vuelo durante los giros de la danza.

Además, los bailarines portan alpargatas blancas con lazo negro; unas almohadillas de tela blanca, rellenas de lana merina, que amortiguan la presión de los zancos y cuerdas sobre las rodillas.

Respecto a los zancos, son de madera de haya y su altura es de cincuenta centímetros desde la punta hasta el apoyo del pie; por su parte, las castañuelas, de madera de boj, son de un tamaño considerable.

Así ataviados, los ocho mozos se lanzan dando vueltas por unas escaleras de una empinada calle, para luego hacerlo por una cuesta empedrada, en un espectáculo lleno de belleza y riesgo, y rodeados por el público asistente.

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