Las obras en el suelo de la iglesia de Corera sacan a la luz un osario y varias tumbas
Los restos óseos, recogidos principalmente en la capilla del Pilar, se han enterrado a los pies del templo
Encontrar enterramientos humanos dentro de los edificios religiosos no resulta raro, en algunos casos están a la vista como en la iglesia de Nuestra Señora ... del Campillo en Almarza de Cameros, que todavía conserva la división de las sepulturas en el suelo, pero en la mayoría o fueron retiradas durante determinadas obras realizadas a lo largo del tiempo, principalmente para instalar tarima en el suelo, o permanecen tapadas.
En la iglesia parroquial de San Sebastián de Corera se ha localizado una gran cantidad de huesos en lo que parece un osario, algo que ha llamado la atención a los vecinos del pueblo. No se trata de tumbas, (también han aparecido varias) sino una acumulación de esqueletos de un número indeterminado de individuos que bien podrían haber sido trasladados de un cementerio cercano siglos atrás.
Este descubrimiento se ha producido porque se está llevando a cabo la segunda fase de los trabajos de sustitución del solado con el objetivo de evitar el problema de humedad que sufre el inmueble. En cada movimiento que llevan a cabo los operarios, salen huesos, aunque la mayor parte está localizada en una capilla lateral. Estos restos no pueden depositarse en el cementerio municipal por falta de espacio y se ha tomado la decisión de enterrarlos en los pies del edificio, bajo la torre campanario, en un lugar que antaño estuvo abierto en los laterales, pero hoy en día no.
La acumulación de huesos podría deberse al traslado de un cementerio o a una intervención en el templo en una época anterior
Las obras fueron adjudicadas a PMG Vea S.L. por 76.357 euros, cuentan con una subvención del Gobierno de La Rioja de casi el 65% a través de la orden de ermitas, y tienen un plazo de ejecución de tres meses. El promotor es el Ayuntamiento de Corera. Desde la Delegación Diocesana de Patrimonio indican que al presupuesto inicial hay que sumarle el coste por la intervención arqueológica, además de los gastos técnicos. En ese sentido, la aportación total todavía está por determinar, explica David Castroviejo Martínez, secretario del Consejo de Patrimonio de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
La primera fase de la sustitución del suelo tuvo lugar en el año 2022, centrada en el presbiterio y sus inmediaciones y entonces no salieron a la luz restos óseos porque en aquella ocasión no se profundizó como ahora. El solado de baldosas macizas bajo la tarima estaba en buenas condiciones y se conservó. Fue una intervención que se quedó más en la superficie, como se observa en el corte de la actual, un corte en el que sobresalen diferentes tipos de huesos.
La arqueóloga responsable de supervisar esta actuación, Asun Antoñanzas, señala que los restos bien pudieron dejarse allí procedentes de un cementerio o simplemente de una remoción de la iglesia en una época indeterminada. La mayor parte se acumulaba en la capilla del Pilar. «Las tumbas y los osarios son algo normal no sólo en los templos, también en los alrededores hasta finales del siglo XVIII cuando por una normativa real se prohibe enterrar dentro y se construyen los cementerios, al principio parroquiales y luego municipales», indica Antoñanzas. Añade que «descubrir osarios de este tipo ocurre a veces. Se han recogido todos los huesos que hemos podido y ahora continúa la obra civil. Nosotros vamos a elaborar un informe para presentar a la Consejería de Cultura y añadir al proyecto con los datos que podamos averiguar».
El alcalde de Corera, Benjamín Fernández, comenta que «la tarima data del año 1929 y se desconoce si cuando se instaló documentaron la existencia de los enterramientos y el osario. Han sacado cuarenta sacos de huesos debajo del suelo y no disponemos de información. Habrá que esperar al resultado de la investigación de los arqueólogos».
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