Nalda embellece gracias a una Fiesta del Ciruelo en Flor que llena la localidad

Inicio de una de las visitas guiadas al castillo de Nalda. / AYTO. NALDA
Inicio de una de las visitas guiadas al castillo de Nalda. / AYTO. NALDA

El alcalde destaca «el gran ambiente vivido en el municipio durante toda la jornada» y «la proyección de la fiesta»

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Durante la jornada de ayer se celebró en Nalda la Fiesta del Ciruelo en Flor, organizada por la asociación Panal y la Cooperativa de Frutos del Campo Nuestra Señora de Villavieja. La plaza de la Tela del municipio acogió un mercado de productos típicos del pueblo y artesanía, así como diversas actividades para celebrar esta época del año en la que los ciruelos florecen y embellecen el campo. Nalda es, junto a Quel, el principal productor de la marca colectiva de calidad de La Rioja dedicada a la ciruela claudia.

Asados al sarmiento, migas de pastor, rosquillas, licor de pasa, mermeladas y otros postres fueron algunos de los productos que se mostraban, vendían y se degustaban en el mercado, además de dar a conocer proyectos como el de la asociación El Colletero y el proyecto Huertas del Iregua. Además, la plaza de la Fuente también acogió otro mercado, éste de carácter social, en colaboración con Reas Rioja. La mañana estuvo amenizada por gaiteros y contó con visitas guiadas por el alcalde, Daniel Osés, y el arqueólogo Fernando Porres al castillo de Nalda y a las ruinas del convento de San Antonio, desde donde se pudo admirar la vista del paisaje que ofrece el valle del Iregua desde lo alto del cerro Lutero y a la que asistieron 200 personas.

«Estoy muy satisfecho por el gran ambiente vivido en el municipio a lo largo de toda la jornada y por la proyección que esta Fiesta y la Ciruela de Nalda dan a nuestro pueblo», declaraba ayer Daniel Osés. Esta Fiesta del Ciruelo en Flor es un grano de arena que aporta Nalda contra la despoblación del medio rural. Y al menos ayer lo consiguió, puesto que el pueblo adquirió mucha vida gracias a esta celebración en torno a un fruto que no sólo es un motor económico de Nalda sino que, además, embellece de forma sobresaliente sus campos de cultivo.