La Venancia apaga la fiesta en Nájera

Con el entierro de la Venancia se clausuraron las fiestas. :/Félix Domínguez
Con el entierro de la Venancia se clausuraron las fiestas. : / Félix Domínguez

La peña Malpica protagonizó el último gran acto en honor a San Juan y San Pedro

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

Como se diría en un casino en el juego de la ruleta: 'No va más'. Así fue la noche de ayer tras el último acto de las fiestas de San Juan y San Pedro en Nájera, en el que bajo la 'dirección' de la peña Malpica, tuvo lugar el entierro de la Venancia, la cuba tótem que representa el comienzo y el final de este periplo fiestero que tanto se va a añorar en la ciudad surcada por el río Najerilla, hasta la noche del próximo día 23 de junio del 2020.

La jornada del 30, tras la de las Vueltas de San Pedro y en la que los najerinos y visitantes se emplearon a fondo para cumplir con el ritual y, ya de paso, pasárselo lo mejor posible, estuvo marcada por el sosiego. La mayoría se dedicó a tratar de recuperarse de los excesos del día anterior y para ello hasta el mismo programa oficial de actos estaba completamente huérfano de actividades durante la mañana. Por la tarde hubo comida de los peñistas de la Malpica, seguida de una invitación a café y chupito en su local a cuantos lo desearon. Después y, como preámbulo del entierro de la Venancia, hubo una exhibición de danza del vientre a cargo del grupo Soleil.

En torno a las 21.30 horas, con los peñistas del polo blanco y el blusón negro portando a la Venancia, cientos de personas se congregaron en la plaza de España para tomar parte en el desfile que, recorriendo las calles del Casco Antiguo, iba a marcar, entre simulacros de llantos y mucha música y diversión, el final de las fiestas en las que ha habido mucha participación, como de costumbre, centrada especialmente en los dos grandes días en los que había Vueltas: el 24 y el 29.

Por fortuna, en ambas jornadas en las que la ciudad ve sus calles llenas de gente, no hubo que lamentar incidentes de consideración más allá de alguna que otra chispa mal llevada, pero sin que hubiera que lamentar desgracias personales.

Ahora no queda otra que comenzar a ir descontando los días que faltan para volver a desenterrar a la Venancia y regresar a la juerga.