«En Riga tengo ocasión de bailar muchos papeles como solista»

Gonzalo Preciado posa en el Doga, donde cuelgan sus fotos. :: F. D./
Gonzalo Preciado posa en el Doga, donde cuelgan sus fotos. :: F. D.

Gonzalo Preciado Azanza Bailarín de orígenes najerinos, en el Ballet de la Ópera de Letonia

F. DOMÍNGUEZZ

El bailarín Gonzalo Preciado Azanza, natural de Zaragoza, pero hijo y nieto de najerinos -sus abuelos eran los propietarios de la conocida tienda de ultramarinos Preciado-, tiene 23 años y en la actualidad está integrado en el ballet de la Ópera Nacional de Letonia en Riga. Allí empezó en el año 2015 como profesional, siendo el primer bailarín español de la historia que se integra en este grupo de baile de fama mundial, donde se forjaron mitos del ballet como Mikhail Barysnikhov o Alexander Godunov.

-¿Cómo empezó su carrera?

-Pues empecé con problemas, porque cuando tenía 8 años me diagnosticaron pies planos y valgos, y el médico me recomendó que hiciera danza, en concreto baile clásico. Con el paso de los años esta recomendación médica me ha llevado a dedicarme a ello profesionalmente, hasta que en el año 2011 me dieron una beca, el Gobierno de Inglaterra, para estudiar en la Escuela del Ballet Nacional de Inglaterra y, en el 2015 es cuando empecé a formar parte de la Ópera de Riga.

-¿Qué tal le va por allí?

-La verdad es que muy bien, no me puedo quejar. Solo llevo tres años pero me han acogido estupendamente, me dan muchas oportunidades, tengo ocasión de bailar muchos papeles solista, y lo cierto es que mi carrera no hace más que avanzar.

-Supongo que estando en un ballet tan importante, se moverá por todo el mundo, ¿no?

-Sí, sí. Tenemos una temporada estable en la Ópera de Riga, que es uno de los teatros más importantes de Europa y en su día lo fue de la Unión Soviética, y también hacemos giras tanto nacionales como internacionales. El año pasado estuvimos en Estonia, en Sevilla, en Génova, en China, Israel... En todo el mundo.

-¿Se considera un privilegiado por haber llegado donde ha llegado?

-Sí. Reconozco que me lo he trabajado para poder llegar a donde estoy y por lo tanto creo que mi trabajo se ha visto recompensado.

-¿Qué es lo más sacrificado de esta profesión?

-Lógicamente, a nivel físico que cada día des más de tu cuerpo, que saltes más, que gires más... Siempre mejorar cada día. Luego a nivel personal el tener que dejar de lado a la familia para irte a un país lejano y así poder dedicarte profesionalmente al ballet.

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