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Mercedes Sierra, junto al ladrón malo del Calvario, Gestas. :: F. D./
Mercedes Sierra, junto al ladrón malo del Calvario, Gestas. :: F. D.

Concluida la limpieza de las imágenes del Calvario de Nájera, que se hallaba abandonado, ya se puede ver en el Museo

F. DOMÍNGUEZ

Las tres figuras del Calvario de Nájera, cuyo origen y ubicación se desconoce con seguridad y que se encontraban en situación de cierto abandono, almacenadas en Casa de Cultura San Miguel, han pasado un proceso meticuloso de limpieza y, por el momento, se encuentran expuestas en el Museo Histórico Arqueológico Najerillense, a la espera de realizar todos los trámites pertinentes para ser cedidas, en préstamo, al Patronato de Santa María la Real. «El objetivo es que puedan ser expuestas enfrente mismo de la entrada a la iglesia del monasterio, encima de la reproducción del tríptico flamenco, que sería un lugar donde podrían ser vistas por más cantidad de turistas y vecinos», explicaba el edil de Cultura, Julio Nájera.

Los trabajos han sido realizados por la licenciada en Conservación y restauración de obras de arte, Mercedes Sierra, quien explicaba que la labor «al principio ha sido complicada, porque la capa de suciedad estaba muy dura». «Tras mandar una prueba a analizar, nos dijeron que era porque le habían dado clara de huevo y eso hace que se quede una capa muy dura con lo que ha resultado un poco complicado encontrar el método de limpieza más adecuado, pero una vez encontrado se ha limpiado perfectamente».

Eso sí, debido a la cantidad de suciedad de las tallas, «especialmente las de los dos ladrones, porque la del Cristo ya había sido limpiada antes en un taller de empleo del Ayuntamiento, el resultado final ha resultado espectacular», subrayaba la especialista, quien matizaba que «lo que no hemos hecho ha sido reponer algunos desperfectos en alguna de las figuras, como es el caso de la imagen del ladrón malo al que le falta un trozo de nariz, algunos rizos y el dedo gordo de un pie, o tres dedos que le faltan al buen ladrón, al que sí que se le ha recolocado el pulgar, que estaba guardado».

Las figuras pueden ser del XVIII, y tienen la particularidad de que «en las piernas se ve perfectamente el descoyuntamiento de los huesos, algo poco usual», decía Sierra.