Pantagruel moriría de envidia en las riberas del río Najerilla

El almuerzo es parte consustancial de la fiesta. :: s.t./
El almuerzo es parte consustancial de la fiesta. :: s.t.

F. D.NÁJERA

El personaje creado en el siglo XVI por el francés François Rabelais, el gigante Pantagruel, hijo del también gigante Gargantúa y famoso por su insaciable apetito, a buen seguro que se moriría de envidia si se presentase en estas fechas de San Juan y San Pedro por las riberas urbanas del río Najerilla en Nájera.

Es en estas dos mañanas de los días 24 y 29 de junio cuando los najerinos y sus invitados bien pudieran haberse hecho con fama de comilones, dado el tremendo alarde de menús de los que dan cuenta y a unas horas que a algunos aún no se les ha abierto el estómago lo suficiente como para meterse entre pecho y espalda esos kilos de chuletas, panceta, chorizo, morcilla, careta de cerdo y algunas cosas más que, convenientemente aviados a las brasas de sarmiento, sirven para tomar fuerzas para aguantar las vueltas. Eso en cuanto a asados, ya para completar o complementar los mismos, dan cuenta de copiosas ensaladas, embutidos de todas clases, y otros alimentos, cerrando el capítulo con postres que, por lo general, van más allá de las frutas, con pasteles, trenzas, etcétera.