Los niños najerinos disfrutaron con antelación de la llegada del nuevo año

Tras las campanadas, los niños se disponen a ver marionetas. :: F. D./
Tras las campanadas, los niños se disponen a ver marionetas. :: F. D.

F. DOMÍNGUEZ

Por segundo año consecutivo, los niños de Nájera disfrutaron con antelación de la llegada del nuevo año con una fiesta en la plaza de España, la mañana del 31 de diciembre. El Ayuntamiento, con la colaboración de las AMPAS de los colegios de la ciudad, comenzaron a las 11 horas el reparto de las bolsas de cotillón, el vasito con los 12 lacasitos que iban a hacer las veces de uvas, y otro vaso más con sidra sin alcohol para brindar por el nuevo año. En total se repartieron 400 raciones de los dulces que iban a servir para ir tomando uno por cada campanada que iba sonando antes de llegar a las 12 horas, pero del mediodía.

La plaza se llenó de chavalería, muchos de ellos disfrazados, y junto a padres, madres, abuelos y otros familiares, fueron consumiendo la espera bailando a los sones de la música de Disco Dido.

Una vez hubieron sonado las doce campanadas y tras hacer uso de los elementos de diversión que contenían las bolsas de cotillón, los niños fueron buscando su asiento para asistir a la función del teatro de marionetas que, en la misma plaza -el sol de la mañana invitaba a estar en la calle-, les fue ofrecida con la obra 'Guille y el mordisco del vampiro'.

En un segundo plano, los progenitores seguían la función con la misma o más atención que los niños antes de que, una vez terminado el teatro, todos, pequeños y mayores, se repartieran por el casco antiguo y el resto de la ciudad para dar cuenta del último vermut matinal del año 2018.

 

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