Un niño de dos años, ingresado en el San Pedro tras caer de un quinto piso al tejado de un tercero

Un médico sujeta la cabeza del niño, mientras le trasladan de la cesta de los bomberos a la camilla. /Félix Domínguez
Un médico sujeta la cabeza del niño, mientras le trasladan de la cesta de los bomberos a la camilla. / Félix Domínguez

El pequeño se precipitó desde la terraza de su vivienda después de perder el oso de peluche con el que jugaba

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

Alrededor de las cinco de la tarde de ayer, un niño de unos dos años de edad se precipitó desde la terraza de un quinto piso en el número 67 de la calle Arrabal de la Estrella, de Nájera, al tejado del número 65 de la misma calle, con una caída de algo más de 6 metros. Alertado el 112, hasta el lugar llegaron efectivos de la Guardia Civil, Policía Local, bomberos y una ambulancia servicio vital básico.

Fueron los bomberos los que, tras llegar al lugar, subieron mediante una escala telescópica hasta el tejado, donde el pequeño no dejaba de llorar mientras su madre desde la terraza trataba de calmarle para evitar que hiciese algún movimiento que pudiera agravar su situación y sus heridas.

Una vez fue bajado en la cesta por los bomberos hasta la calle, acompañado de su oso de peluche, los efectivos sanitarios destacados al lugar se hicieron cargo de él, trasladándolo entre lloros hasta el interior de la ambulancia, donde recibió los primeros auxilios. Más tarde llegó al lugar una UVI móvil procedente de Haro, donde tras los primeros trabajos de estabilización del pequeño, este fue llevado para proceder más tarde a su traslado al Hospital San Pedro para poder realizarle un examen en profundidad de los daños sufridos.

Los bomberos hicieron uso de una escala telescópica para llegar hasta donde estaba el pequeño

Uno de los médicos que atendió al niño indicaba a su madre que el muchacho se encontraba bien, dentro de la gravedad de la caída, con golpes en la cabeza, cara y pecho, pero que se le iba a trasladar al hospital para un examen exhaustivo. Eso sí, señalaba que el herido no había perdido la consciencia en ningún momento.

Dos agentes de la Guardia Civil subieron hasta la terraza del piso donde se había producido el accidente, a fin de realizar una primera inspección, señalando que muy posiblemente el pequeño pudo subirse a un barreño que había en la terraza para poder encaramarse al borde de la terraza, donde podría haber perdido el equilibrio en dirección al tejado contiguo, tal vez intentando buscar el oso de peluche que, posiblemente antes hubiera arrojado desde el interior de la terraza de una forma accidental.