La Virgen recibe a los niños jarreros

Basílica de Nuestra Señora de la Vega . :: /Donézar
Basílica de Nuestra Señora de la Vega . :: / Donézar

Como cada dos de febrero la Virgen de la Vega recibe a los más pequeños para darles protección

ÓSCAR SAN JUAN

Como todos los años decenas de niños y niñas han recibido el amparo de la Virgen en el acto celebrado en la Basílica de la Vega, y que ha supuesto que los más pequeños reciban la protección de Nuestra Señora de la Vega.

El acto del Paso por el Manto, que se celebra todos los 2 de febrero, se ha convertido en una tradición que en esta edición ha convocado a más participantes al coincidir la festividad de La Candelaria con el sábado.

Un total de 90 niños y niñas estaban inscritos, y aunque es verdad que no todos han podido acudir, debido a una jornada donde las inclemencias meteorológicas fueron adversas, los más pequeños, acompañados por sus familiares, vencieron al frío, la lluvia, el viento y hasta la nieve, para acercarse a la Basílica y cumplir con este rito que sirve de presentación de los niños a la Virgen, conocida más popularmente como «paso por el manto de nuestra Patrona»

Esta festividad denominada «De las Candelas» ha comenzado con la lectura del evangelio del día, que trata precisamente de la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén, a continuación se han hecho unas peticiones y se ha leído una poesía por parte de la mayordomo de la Cofradía, Carmen Aduna. Posteriormente se encendieron las velas y se cantó el himno a la Virgen de la Vega como portico para los niños que accedieron al camarín de la Virgen donde los sacerdotes, que se estrenaban en esta ceremonia, y recibieron un diploma por ello, elevaban a los pequeños hasta el manto de Nuestra Señora de la Vega.

Como es habitual se obsequió con un detalle por parte de la Cofradía a las niñas con el nombre de Vega y Candela. Este año fueron cuatro niñas con el nombre de Vega, y dos con el de Candela.

Carmen Aduna se mostraba contenta e ilusionada por ver una «basílica llena», y como curiosidad nos ha contado que «todos los años le cambiamos el manto a la Virgen, y el de este año era la primera vez que se lo poníamos en la Iglesia, ya que es impermeable y se utiliza en las procesiones en caso de que llueva. Es menos antiguo pero es mucho más bonito».

 

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