«El objetivo es que todos disfruten de la música clásica»

Jon Valgañón es miembro del grupo Ensemble Vindeleia. :: S.V./
Jon Valgañón es miembro del grupo Ensemble Vindeleia. :: S.V.

Jon Valgañon Músico de Ensemble Vindeleia. El grupo ofrecerá del 19 al 22 de agosto conciertos de cuerda gratuitos en Haro y Briñas

M. PALACÍN/M.M.

Originario de Fonzaleche Jon Valgañón descubrió la música clásica en el conservatorio de la ciudad de Haro. Allí y de manera «fortuita», confiesa, comenzó a tocar el contrabajo; un instrumento que hoy se ha convertido en su profesión. Su grupo 'Ensemble Vindeleia' ofrecerá conciertos gratuitos en Briñas y Haro desde el 19 hasta el 22 de agosto. Un evento que acercará la música de cámara a los riojanos.

- Su inicio en la música clásica comenzó...

- Por casualidad. Toco el contrabajo desde los 5 años. Mi madre me apuntó al conservatorio de Haro como actividad extraescolar, pero hizo la matrícula demasiado tarde y me quede sin plaza. A las dos semanas llamaron, un niño había decidido que el contrabajo no era lo suyo y había una plaza libre. Así empecé yo. De pequeño era difícil preferir tocar el contrabajo que jugar al fútbol, pero hoy se ha convertido en mi profesión.

«La idea es que todos tengan las mismas oportunidades de disfrutar de la música»

- ¿Qué fue lo siguiente al conservatorio?

- Me fui a Londres. Al acabar el instituto decidí estudiar música y me marché. La vida en Londres no me gustaba al cien por cien, las condiciones eran complicadas. Por eso, me mudé a Düsseldorf donde vivo y comencé a hacer un máster.

- ¿Cómo nació el grupo Ensemble Vindeleia?

- Quería hacer algo en La Rioja, donde había nacido. Y en esta tierra conocí a gente que sentía la música de la misma manera que yo. El objetivo del grupo era descubrir a gente con gustos musicales parecidos y que en el plano personal fuéramos compatibles y compartiéramos la idea de difundir la música clásica. Actualmente somos un grupo internacional, cada uno procede de un lugar diferente.

- ¿Quiénes conforman el grupo?

- El grupo va variando. No siempre somos los mismos, al final hay que adaptarse unos a otros. En el último concierto que ofrecimos en La Rioja éramos siete. Pero esta vez, hemos podido coincidir cinco, repetimos cuatro, Laia Braun, Francesca Gilbert, Marina Arrufat y yo. Ursina Braun, magnífica cellista, se unirá a nosotros para este proyecto .

- ¿Qué le hace volver siempre a La Rioja?

- Mi objetivo con el grupo era poder acercar la música clásica a todos. La idea es que da igual vivir en la ciudad o en el pueblo, que todos podamos disfrutar de la música. Lo planteé como una experiencia para todos. En Fonzaleche nos albergamos en casa de mi abuela, durante unos días ensayamos y convivimos ahí, para después tocar en un ambiente mucho más cercano y directo. Y al final todos lo agradecen. Muchos de nosotros hemos tocado en grandes escenarios para mil o dos mil personas. El contacto que tienes con la gente es completamente diferente. Sin embargo, en Haro, Briñas o Leiva la conexión con el público es más intensa. Acabas el concierto y te puedes acercar para saber qué opinan. Es algo más íntimo.

- ¿A qué se debe que siempre los conciertos sean gratis? ¿Lo hacen de forma voluntaria?

- La entrada gratuita es un requisito que comentamos antes de ser contratados. Mi objetivo es dar a conocer la música y soy consciente de que si los conciertos no fueran gratis mucha gente no se hubiera animado. Si tienen que pagar por algo que desconocen muchos dejarían de venir. Por eso, siempre nuestra primera premisa es que la entrada sea gratuita. Respecto a nosotros sí que obtenemos una remuneración. Venimos de fuera y si no vamos una semana a trabajar estamos perdiendo dinero.

- ¿Cuáles son sus próximas citas?

- Desde el 15 de agosto estaremos ensayando en Fonzaleche a puerta cerrada. Luego tocaremos para un aforo limitado en López de Heredia, Haro. Las invitaciones se pueden solicitar desde el 10 de agosto. Días después tocaremos en Briñas.