El esfuerzo escondido del teatro

Varios actores de la compañía ensayan la obra, entre risas, que estrenarán el próximo fin de semana en el Teatro Bretón. :: j.l./
Varios actores de la compañía ensayan la obra, entre risas, que estrenarán el próximo fin de semana en el Teatro Bretón. :: j.l.

El Cuadro Escénico Bilibium prepara 'Una cerda es una cerda', una obra «arriesgada» que estrenan el sábado

JÖEL LÓPEZ

Cada nuevo montaje es un punto de partida. Un nuevo comienzo con una mochila nueva. El Cuadro Artístico Bilibium lleva más de diez años estrenando caminos y obras de teatro por el puro placer de disfrutar «del trabajo de hacer teatro».

David López es uno de los actores que han llegado al lugar de ensayo dispuesto a pulir detalles de un nuevo montaje.

Las risas nerviosas, tanto de David como de varios de sus compañeros de escena, hacen eco en el espacio de la casa de los Condes de Haro donde ensayan: «Siempre hay nervios antes de cada estreno pero esta vez hemos apostado por un montaje arriesgado».

El Teatro Bretón se abrirá este sábado y domingo a las 20 y 20.30 horas para ver a Bilibium en acción

Se trata de 'Una cerda es una cerda'. David no se sale una coma de la sinopsis oficial para no desvelar nada pero asegura que «a quien le guste le gustará mucho pero al que no, nada».

La pieza cuenta la vida de un convento de monjas en crisis que tienen que ser creativas para salir a flote. A pesar de esta premisa es una comedia: «Siempre nos hemos inclinado más por la comedia pero en este caso queríamos dar un paso más».

Reconocen, mientras se colocan alrededor de una mesa con una bola de cristal, cosas del montaje, que «hasta ahora las obras escogidas eran de una estructura más tradicional más clásica».

Son ellos los que deciden lo que quieren montar. Se reúnen, seleccionan una cuantas obras y deciden la elegida: «Cada año hacemos una nueva; es un reto pero nos ayuda a no aburrirnos y a convertir este esfuerzo en un desafío».

Las edades de los actores varían, la experiencia encima de las tablas tampoco es la misma. El elemento común es que lo hacen, literalmente, por amor al arte: «No cobramos y lo hacemos porque nos gusta».

Un buen público

Otro aliciente es el público. Dice López que «el público de Haro es tremendamente agradecido y cuando le das una gracia enseguida se ríen».

Este grupo, uno de los veteranos en las tablas jarreras giran cada obra en varios lugares de la comarca, también van a Logroño. De hecho, antes de estrenar la obra en Haro prefieren hacer, unos meses antes, un ensayo general con público «para ver cómo respira la obra y detectar fallos».

Recuerdan que antes, además de la obra, hacían monólogos en bares y otras colaboraciones pero aseguran que «con esta pequeña gira ya es suficiente».

Así, toda la producción del montaje es cosa suya. «En este caso el maquillaje tiene importancia y ha requerido mucho trabajo», dice David. Pero también el atrezzo, el vestuario y los aspectos técnicos los deben solucionar ellos.

López dice que, a nivel personal, está «muy cómodo en las comedias». Y reconoce que este papel «supone un cambio importante» en los registros que ha venido haciendo.

Durante el año, además de leer, escoger y preparar la obra que van a estrenar cada verano, cuentan que también reciben cursos y talleres específicos de interpretación para «mejorar las habilidades del grupo y seguir creciendo y avanzando».

El grupo se queda ensayando, de una manera más intensa esta semana justo antes del estreno. El sábado, a las 20.30 horas, en el Teatro Bretón será la primera de las dos funciones de estreno. La segunda será al día siguiente, el domingo, a partir de las 20 horas.

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