Cuestión de suerte... y de honradez

Irene, César y Patricia con el número ganador que le regaló Paco tras devolverle el dinero perdido. /O.S.J.
Irene, César y Patricia con el número ganador que le regaló Paco tras devolverle el dinero perdido. / O.S.J.

Dos vecinos de Haro son agraciados con el tercer premio de la Lotería tras devolver un talonario perdido

ÓSCAR SAN JUAN

Como si se tratara de un anuncio del sorteo de la Lotería de Navidad, impregnando con su mensaje de optimismo, ilusión y el deseo de compartir, la historia vivida por cuatro personas nos traslada a un mundo ideal, y para muchos utópico, que ellos han hecho realidad

Esta es la historia de Irene Rosales y César Buezo, una pareja residente en Haro; él es natural de la ciudad y ella, malagueña de nacimiento pero jarrera de adopción, y de su hermana Patricia. Y Paco, como todo el mundo conoce a Juan Francisco, natural de Miranda de Ebro pero muy arraigado al municipio de Haro. Un relato lleno de inquietud y preocupación, pero que tuvo un final feliz para ambas partes.

Como todos los años, Paco Iruarrizaga, presidente del Orfeón Mirandés, disponía de participaciones de la Lotería de Navidad de su agrupación. Estando en la zona del parque del Mazo de la ciudad de Haro, vendió varias participaciones, pero al regresar a casa se dio cuenta que el talonario y el dinero correspondiente a las papeletas vendidas no se encontraban en su poder. Paco volvió sobre sus pasos y preguntó por la zona, pero nadie sabía nada. Se temió lo peor. Esa noche -nos cuenta él mismo- «no pude pegar ojo. Sé que el dinero que perdí no es una gran cantidad pero para nosotros sí que lo era».

Paco estaba desolado y ajeno a otro tipo angustia que, en ese momento, vivía una pareja en otra vivienda de Haro. Patricia e Irene Rosales y César Buezo habían encontrado el talonario y el dinero perdido de Paco. Empatizando con la persona que perdió el dinero, el trío investigó y, gracias a Internet y las redes sociales, pudo dar con el entonces triste descuidado.

-¡Hola!

-¿Sí?

-¿No habrás perdido algo?

-¡Claro que he perdido algo!

-No te preocupes porque lo tenemos nosotros.

En ese momento, el semblante de Paco, con preocupación desde la tarde del día anterior, cambió y se tornó en una alegría semejante a la que luego tendría, aunque él aún no lo sospechaba, el día del sorteo.

Patricia, Irene y César, satisfechos por devolver la alegría y la tranquilidad a Paco, decidieron comprarle un par de participaciones. Paco, en agradecimiento, se las regaló. Y con buenas palabras y buenos deseos los caminos de ambas partes se separaban.

Doble recompensa

Hasta aquí una historia de solidaridad que para Paco se transformaría en «el premio de la honradez». El 22 de diciembre trajo una sorpresa para ellos de la mano del sorteo de la Lotería y, más concretamente, con el anuncio del tercer premio: el número 4.211, correspondiente a las participaciones perdidas.

«Justicia divina», decía Paco, quien al saber por una llamada de César que tenían el número ganador redobló su alegría por ellos. Paco nos cuenta que, aunque no hubiera salido el premio, siempre estará agradecido por su gesto.

Y esta es la historia que ha unido a Paco, con Patricia, César e Irene. No siempre las buenas acciones traen recompensa, y seguro que Patricia, Irene y César no lo hicieron pensado en que la providencia les diera una. No viene nada mal saber, que a veces, la vida recompensa a las personas con buenas intenciones.

 

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