Un bar que recorre la esencia riojana desde Haro
'El quinto pino', en la zona de La Herradura, es el local al que se han trasladado Jaime Álvarez y Resu Ábalos, anteriores responsables de 'El pasadizo'
Muchos recordarán 'La jarrera', el antiguo bar de La Herradura situado en la plaza de la Iglesia de Santo Tomás, en Haro. Pero todavía más personas conocen a Jaime Álvarez y Resu Ábalos, quienes dirigían el local adyacente conocido como 'El pasadizo'. La pareja ha tomado la decisión de cambiar y trasladarse a la antigua 'La jarrera', donde ahora se encontrarán con 'El quinto pino', que ya ha abierto sus puertas a un público que lo ha acogido con los brazos abiertos.
'El pasadizo' llegó a las manos de esta pareja hace diez años exactamente buscando un sustento para la familia. «Partes de cero pero ha sido nuestra casa, nuestros hijos han crecido ahí. Ha sido muy bonito», explica Resu. Jaime coincide con su mujer y afirma que «ha sido un crecimiento, una evolución personal. Cuando piensas que sabes te das cuenta de que no es así». Recuerdan también situaciones complicadas, como durante la pandemia, que afectaron especialmente a la hostelería. «Fueron momentos muy duros pero a la vez bonitos porque nos conocía mucha gente y respondió».
Una de las especialidades del local es el zurra, que venden todo el año y en esos momentos ya habían preparado una gran cantidad para vender en Semana Santa. «El zurra nos salvó», añaden.
«Llegamos a este nuevo proyecto con las ganas de crecer, de asumir un cambio de ciclo», afirma Jaime Álvarez
Ahora, era el momento de ampliar su negocio y, aunque habían dudado en anteriores ocasiones en realizar este cambio, era la ocasión de comprometerse. «Me daba miedo porque el local es más grande y eso fue lo que igual hizo que no lo hubiera cogido antes. Pero ya lo habíamos dado de sí todo lo que podíamos. Han sido las ganas de crecer y hacer un cambio de ciclo», indica Jaime.
Para esta nueva oportunidad, además, han contado con la ayuda de Uríszar, quien les ha realizado un impresionante mural que recorre en las paredes de una de las salas del establecimiento muchos de los pueblos riojanos. «El mural viene también de la época de la pandemia, cuando empezamos a realizar excursiones domingueras y nos acabamos recorriendo toda La Rioja», comenta Resu. «Pensamos que, además de poner dibujos con las cosas más representativas de los pueblos, en vez del nombre, poner el código postal. Y, de esta manera, hacer levantar un poco la cabeza y que los que entren pasen un buen rato porque realmente es una obra de arte».
Los clientes ya han quedado encantados con esta pieza, especialmente los que participaron en la inauguración del pasado miércoles. «Fue muy bonita, la verdad, porque respondieron tanto amigos como familiares. Mucha gente vino para estar con nosotros y al final es un esfuerzo muy grande venir así una tarde entre semana. Les encantó a todo el mundo».
Ahora, tras esta primera toma de contacto positiva, la pareja, que tampoco ha tenido tiempo de perder el contacto con el frenesí de una noche de sábado en La Herradura, comienza una nueva y esperanzada andadura.
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