¡Adelante con el rosario de faroles!

Cien años después, la procesión emociona a los jarreros que llenaron las calles de la ruta original

JÖEL LÓPEZ

Veinte minutos antes de comenzar el rosario número cien de la Cofradía de la Vega, las dudas sobre si el cielo iba a aguantar durante la procesión se agolpaban a la entrada de la basílica. Un poco antes, el cielo se rompió en dos y descargó una tormenta que no presagiaba nada bueno. Paseos, preguntas y miradas furtivas al cielo. En una reunión improvisada a la entrada del templo jarrero entre varios miembros de la junta de la Cofradía hablaron y decidieron: «Adelante con los faroles».

Una buena decisión. Al final, la lluvia no salió a procesionar y se quedó escondida. Quienes sí aparecieron fueron los cientos de personas que llenaban los laterales por donde pasaba la comitiva de 106 faroles de cristal. Este año se estrenaban, además, tres faroles conmemorativos y un misterio infantil realizados especialmente para la ocasión.

Pero sin duda, el momento más esperado y el más emocionante de todo el recorrido fue aquel en el que la Virgen de la Vega, con todo su séquito de autoridades, políticas y religiosas, cofrades, músicos y faroles, llegó a la plaza de la parroquia de Santo Tomás, en el corazón del Haro más vetusto para encontrarse con el otro patrón de la localidad jarrera. San Felices esperaba en la portada de la parroquia y durante unos minutos la esencia de la tradición de este rincón del mundo se condensó.

A pesar de una tormenta previa, la lluvia paró durante todo el paseo de la Virgen de la Vega por Haro Paty Alonso 2º Premio Concurso de piropos

Tras el encuentro, una salva de aplausos y la comitiva descendió por la Herradura hasta la plaza de la Paz. Allí esperaba más gente. El Obispo Carlos Escribano dirigió unas palabras sentidas a la patrona y seis sonoros vivas marcaron el final de la parte más importante del rosario de faroles.

Los espectadores también dieron una calurosa bienvenida y reconocimiento a la agrupación musical Santa Cecilia de Covaleda por el acompañamiento musical realizado durante todos los actos de la jornada de ayer.

El reparto de espigas en la basílica de la Vega cerraba un acontecimiento muy emotivo e íntimo en el que el jarrerismo se renueva.

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