A caballo entre Haro e Irlanda

La joven jarrera Alba Moral Ríos posa con uno de los caballos que ve a diario en Navan. :: /
La joven jarrera Alba Moral Ríos posa con uno de los caballos que ve a diario en Navan. ::

Alba Moral Ríos Harense en Navan (Irlanda)

DIEGO MARÍN A.

Hace casi un año que la joven harense Alba Moral Ríos, de 24 años, finalizó sus estudios de Diseño y Moda en Barcelona, donde también se formó como maquilladora profesional. Entonces decidió viajar a Estados Unidos y México, donde visitó a unas amigas, pero, a su regreso, «me di cuenta de que quería seguir viajando y mejorar mi nivel de inglés». Gracias a la agencia riojana Au Pair Idiomas se trasladó a Irlanda, que, confiesa, «siempre me ha atraído más que Inglaterra por el paisaje, la amabilidad de las personas, la cerveza.».

Allí reside en Navan, en el condado de Meath, pero es consciente de que será una estancia temporal porque, dice, «aquí la moda que hay no me convence mucho, todo es muy rural, exceptuando las principales ciudades (Dublín, Cork, Galway y Belfast), que no dejan de ser pequeñas». La disposición de los irlandeses a ayudar es lo que más le agrada a Alba Moral del país donde ahora vive. «Aquí me siento como en casa», asegura, porque, añade: «Vivo con una familia genial en la que soy uno más para ellos. Vivo en el campo, pero cerca del centro, ya que Navan es una ciudad pequeñita pero con todo tipo de prestaciones, al igual que en Haro». Quizá por eso Alba cree que, «en lo que a paisaje se refiere, es bastante parecido al norte de España, y me encanta».

Pero señala algo, si no negativo, al menos sí incómodo: «En Irlanda hace las cuatro estaciones del año en un solo día, así que tienes que salir preparado para todo lo que pueda pasar». Acostumbrada a viajar y vivir en diferentes lugares, esta joven jarrera afirma que «esta experiencia es una más que se suma a mi diario». Aunque echa de menos su máquina de coser, sus tejidos y patrones, «todo lo relacionado con la moda, mi trabajo, ya que aquí sólo me centro en el idioma y disfrutar del país».

«Lo mejor de vivir en el campo son los paisajes tan verdes, vivir su cultura desde dentro, montar a caballo. Porque aquí todo el mundo tiene caballos, vacas, corderos.», destaca Alba. Pero, dispuesta a aportar ideas, esta riojana opina que «lo único que le falta a Irlanda es poder tomar unos vinos y unos pinchos con los amigos, que la copa de vino no te cueste 9 euros y de pinchos, mejor, ni hablamos». Y es que en Irlanda «se divierten mucho pero los precios son muy altos, casi como en Nueva York».

 

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